Fotomontaje con la escultura con los grafitis, el sábado, y al lado una imagen del monumento limpio / METRÓPOLI - AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Fotomontaje con la escultura con los grafitis, el sábado, y al lado una imagen del monumento limpio / METRÓPOLI - AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

El Ayuntamiento limpia la escultura 'Los cubos' de la Barceloneta tras la denuncia de Metrópoli

El sábado, el monumento, obra de Rebecca Horn, estaba lleno de grafitis y era un foco de botellón

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Jordi Subirana
Periodista de Metrópoli Abierta

Los servicios de limpieza municipales han limpiado la escultura L'estel ferit, conocida popularmente como Los cubos, tras la denuncia de Metrópoli. Este medio publicó el pasado sábado, 14 de mayo, que el monumento de la playa de la Barceloneta estaba lleno de grafitis y era un foco de botellón.

Cuatro días después de aquel artículo, el miércoles 18 de mayo, fuentes municipales han informado que la obra, de Rebecca Horn, ya está limpia. El Ayuntamiento ha hecho llegar a Metrópoli una foto de la escultura en perfecto estado y sin nadie alrededor. 

BORRADAS LAS PINTADAS DE LA BIBLIOTECA JAUME FUSTER

Hace unas semanas, la denuncia de Metrópoli logró también que el distrito de Gràcia borrara las enormes pintadas que había en la biblioteca Jaume Fuster, en la plaza de Lesseps.

Botellón en la escultura 'Los cubos' en la Barceloneta / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA
Botellón en la escultura 'Los cubos' en la Barceloneta / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA

La obra de Horn es de la Barcelona olímpica y es un homenaje al barrio de la Barceloneta. Formada por cuatro bloques de acero desencajados, tiene 10 metros de altura. "Cada bloque, rodeado de ventanales de vidrio, se articula como un módulo independiente", explica la página de Turisme de Barcelona.

DE LOS ANTIGUOS CHIRINGUTOS A LOS CUARTOS DE PISO DEL BARRIO MARINERO

L'estel ferit es una obra innovadora a la que se ha dado distintas interpretaciones, desde que evoca a los antiguos chiringuitos de las playas de la Barcelona preolímpica, muchos de ellos barracas con encanto, o a los característicos cuartos de piso de la Barceloneta, de no más de 30 metros cuadrados, surgidos a finales del siglo XIX.

Tanto los grafitis como los botellones están prohibidos por la Ordenanza de civismo, aprobada a finales de 2005. Con la llegada del calor, las playas de Barcelona son un punto habitual de incivismo ante la pasividad municipal: Top mantabicitaxis y patinetes que circulan a toda velocidad, venda de mojitos sacados de las alcantarillas y masajes ilegales a ciudadanos en la arena sin reunir las mínimas condiciones sanitarias también están a la orden del día. 

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