Janet Sanz ha sido la protagonista de la semana tras proponer el lunes cargarse la industria del automóvil. La teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad de Barcelona aseguró que "hay que evitar que todo esto se reactive [el sector automovilístico], por lo que necesitamos un plan estatal para que esta industria y estos trabajadores puedan trasladarse a sectores más limpios". Huelga decir que dicho plan no existe, y tampoco está en manos del Ayuntamiento de Barcelona diseñarlo. 

Janet Sanz ha matizado este viernes sus palabras tras recibir un aluvión de críticas por diferentes frentes. Sanz, ojito derecho de Ada Colau, causó un gran revuelo en la industria del motor, que emplea a miles de personas en Cataluña.

En concreto, fuentes del sector automovilístico señalan que la automoción da trabajo en toda Cataluña a 143.000 personas, un 4% de la población ocupada de la comunidad. Con una facturación de 24.000 millones, representa un 10% del PIB catalán.

La mayor parte de esos empleos, según las mismas fuentes, están concentrados en Barcelona y en su área metropolitana, con Seat --15.000 empleados-- y Nissan --3.000 trabajadores-- como empresas tractoras del tejido productivo y empresarial.

Se trata, en muchos de casos, de empleos de calidad, asociados a una de las pocas industrias que quedan en Cataluña y en el área metropolitana de Barcelona. 

Sanz, la mejor posicionada entre los comunes para sustituir a Ada Colau, debiera medir más sus palabras si quiere mantener el voto de algún obrero para su partido. De momento, en una semana ha conseguido granjearse el enfado de todo el sector automovilístico.

 

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