Desde este lunes varias regiones de Cataluña han pasado a la fase 1. Este nuevo escenario provoca la reapertura de bares y restaurantes, que pueden volver a presentar servicio en sus terrazas de un 50% y con las mesas separadas entre clientes para mantener las distancias de seguridad.

Para demostrar la facilidad con la que se pueden propagar las enfermedades como el coronavirus, la cadena de televisión japonesa NHK ha realizado un experimento en el que ha simulado un servicio de buffet en un crucero con diez personas.

PROPAGACIÓN DEL VIRUS

Nada más sentarse en la mesa, el cliente “infectado” decide estornudarse en la mano. Tras realizar este acto, los creadores del experimento le aplican una sustancia conocida como Glo Germ sobre la superficie “infectada” para analizar cómo se propaga el virus.

TODOS INFECTADOS

Tras esta acción, la velada sigue su curso con normalidad y los clientes disfrutan del servicio gratuito durante 30 minutos. Una vez acabada la prueba deciden encender una luz negra para descubrir lo lejos que ha llegado la enfermedad. A pesar de que los comensales se fueron lavando las manos durante la comida, todos acabaron infectados por el virus.

Tal y como explican los investigadores, la pintura se extendió a las manos de todos los participantes e incluso a la cara de tres de ellos, quienes contaban con restos de pintura en la boca, en la nariz y otras partes de la cara.

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