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Es fácil para una inmensa mayoría del público asociar a Jim Carrey con sus conocidos papeles protagonistas en un gran número de comedias, con las cuales rieron a carcajadas durante décadas. Sin embargo, en el transcurso de su carrera ha demostrado con creces que su talento no se limita a dicho género gracias a películas inolvidables como la icónica El Show de Truman (Peter Weir, 1998) o el thriller de suspense El número 23 (Joel Schumacher, 2007). Pese a ello, la estela cómica parece perseguir al artista, que con su nuevo cargo en la pequeña pantalla pone de manifiesto sus inquietudes emocionales y confirma que el drama es un terreno donde se desenvuelve de una forma más que convincente.  

Kidding, una propuesta producida en Estados Unidos por Aggregate Films y distribuida por Showtime, cuenta como director con una figura representativa dentro del ámbito del cine y la publicidad, el francés Michel Goundry. La alianza Goundry-Carrey no es en absoluto desconocida, pues en 2004 ambos fueron partícipes de una película difícil de olvidar debido a la fuerte carga sentimental de la trama, la belleza estética de sus planos y  lo poco común de su temática, Eternal Sunshine of the Spotless Mind, donde el actor plasmó junto a su compañera de reparto, Kate Winslet, cuan complejas pueden resultar las relaciones de pareja y lo duro que es enfrentarse a la persona amada. Si esta producción fue ganadora del Óscar al Mejor Guión Original, la actual serie tiene muchas posibilidades de ser nominada en las entregas de premios pertinentes.  

A lo largo de sus diez capítulos, esta comedia dramática escrita por Dave Holstein desentraña el día a día de la popular estrella infantil Mr. Pickles, alter ego de Jeff (Carrey). Pero tras la atractiva máscara de la fama y la fortuna se esconde un hombre deprimido y atormentado que, tras perder a uno de sus hijos en un accidente de coche, terminó divorciándose de su mujer Jill (Judy Greer), a la que no puede quitarse de la cabeza. Además de combatir su trauma, en lo profesional Jeff debe lidiar con las limitaciones impuestas por su padre Seb (Frank Langella), productor ejecutivo del programa, quien no le permite arriesgar en su contenido a causa de la influencia que ejerce sobre los niños del país y de la necesidad de ceñirse a lo políticamente correcto.

Mediante el eslogan “Hola, mundo cruel”, toda una declaración de intenciones,   Kidding transmite un poderoso mensaje: De lo contrario a lo que se suele creer, el reconocimiento o el prestigio no son garantía de plenitud y felicidad, cosa que se refleja en la frágil personalidad de Jeff, cuyas debilidades pronto empiezan a desbordar al personaje, derivando en situaciones difíciles de afrontar.  

Nuevos episodios los lunes a través de Movistar +. Altamente recomendable.