Son muchos los factores que han provocado que Passeig Sant Joan se haya convertido en una de las calles más de moda de la ciudad de Barcelona. Situada en la parte derecha del Eixample y muy próxima a puntos estratégicos como el Arco del Triunfo o el parque de la Ciutadella, esta amplia avenida acapara una gran cantidad de lugares para perderse.

Desde las clásicas terrazas a las que acudir para ir a tomar algo hasta una de las bibliotecas más bonitas de toda la capital catalana. Que, además, guarda un importante secreto en su interior. Un recorrido para entender por qué Passeig Sant Joan lleva meses petándolo.  

GRANJA PETITBO

Granja Petitbo ha sido uno de los últimos locales en abrir sus puertas, pero la estética con la que atrae a sus visitantes y la calidad con la que elabora cada uno de sus platos lo ha convertido en el local perfecto para acudir a tomar algo.

Se encuentra en el número 82 y conforma, junto con el resto de restaurantes y locales que lo rodean, una de las mejores zonas de Passeig Sant Joan para deleitar cualquier paladar. Entre las diferentes opciones que ofrece Granja Petitbo se encuentra su amplia variedad de ensaladas.

LA GLACÉ

Situado en el otro extremo de la calle, concretamente en el número 3, se encuentra La Glacé, una de las heladerías con más personalidad de Barcelona. Ofrece a todos sus visitantes una amplia carta de helados y diferentes dulces con los conquistar los paladares más exigentes.

Está muy próxima a la entrada principal del parque de la Ciutadella, por lo que no hay un plan mejor que acudir a ella en busca de un helado de algunos de sus exóticos sabores y disfrutarlo sentado observando la naturaleza y el buen ambiente de uno de los pulmones de Barcelona.

BIBLIOTECA ARÚS

No todo tiene por qué ser comida. Y es que en esta calle también hay un espacio reservado para la cultura. Se trata de la biblioteca Arús, una de las más bonitas y conocidas de la ciudad. 

Pese a que mucha gente lo desconoce, la biblioteca Arús guarda un importante secreto en su interior. Se trata de una réplica de la estatua de la Libertad en la que se ha copiado cada uno de los detalles de la original. Uno de los rincones de Barcelona que no todo el mundo conoce y que bien merece la pena una visita.