Cada vez más y mejor asentadas entre el público adulto, las tiendas de chucherías se han convertido en una de las señas de identidad de Barcelona. Las hay de todos los sabores y de multitud de formas, pero todas ellas tienen un denominador común: se han convertido en uno de los vicios más perseguidos por todas las personas, independientemente de su edad.

La capital catalana alberga una gran cantidad de tiendas de chucherías y nuevas franquicias que se han ido consolidando en la ciudad. Detallamos algunas de las más destacadas, que enamorarán a los más golosos.

SUBTITULA’T

Justo al lado de los cines Verdi se encuentra una de las tiendas de chucherías que goza de una mayor fama. Se trata de Subtitula’t, que sorprende con uno de los catálogos más amplios de toda Barcelona.

 

 

Los más golosos tienen en Subtitula’t una parada obligatoria. Y es que no cuenta únicamente con una gran variedad de chucherías, sino que también dispone de diferentes tipos de chocolates, bombones y aperitivos, pensados exclusivamente para satisfacer a niños y a adultos.

HAPPY PILLS

A estas alturas, ¿quién no conoce la franquicia Happy Pills? Una de sus señas de identidad es su característico packaging, replicando la manera en la que se administran las medicinas. Y es que su filosofía parte de que los dulces pueden ser el mejor remedio para sacar todo tipo de sonrisas y curar cualquier enfermedad.

 

 

Además, los mensajes de sus recipientes se pueden personalizar, siendo una oportunidad única para felicitar a un amigo o celebrar un aniversario con la pareja. Se pueden encontrar diferentes establecimientos de Happy Pills repartidos por toda la Ciudad Condal.

EL CAU DE DOLÇ

El Cau de Dolç se ubica en la Rambla del Prat. Es uno de los lugares más conocidos de toda la ciudad de Barcelona por la amplia variedad que ofrece a todos sus visitantes. En su interior se pueden encontrar desde aperitivos hasta gominolas, pasando por todo tipo de chucherías y dulces clásicos.

 

 

Uno de sus grandes fuertes es que ofrece a sus clientes la opción de rellenar pequeños botes, dibujar rosas o elaborar tartas con la chucherías compradas en su interior.