El corazón de la ciudad de Barcelona ha sido el lugar escogido por la compañía irlandesa de hamburguesas, Bunsen, para comenzar su desembarco en nuestro país. Un espacio de más de 200 metros situado en el carrer Ferrán número 46, en el corazón del barrio Gòtic, donde sus comensales podrán disfrutar del sabor auténtico de una de las hamburgueserías más reconocidas del panorama internacional.

Bunsen tranforma por completo la experiencia gastronómica que se respira en cualquier otra hamburguesería del panorama nacional. Apostando por la calidad más que por la cantidad, el local irlandés carece de carta, quedando todas sus opciones resumidas en una tarjeta de visita en la que se puede escoger entre cuatro propuestas: hamburguesa con o sin queso, de tamaño doble o normal. Todas ellas acompañadas de bebida y de patatas fritas. 

CANTIDADES LIMITADAS

Frente a las propuestas tradicionales, que trabajan para poder servir la máxima cantidad de hamburguesas al día, Bunsen irrumpe en la escena con una idea completamente diferente. Toda la carne que tienen prevista servir durante el día se pica a primera hora de la mañana. Una vez se termina, no se pica más hasta el día siguiente, por lo que se dejan de servir hamburgesas en ese mismo momento, sin importar la gente que quede por atender. 

No obstante, su amplia carta de bebidas y su catálogo de cervezas, rindiendo homenaje a la tradición del lugar en el que nació la empresa, harán que su visita siga siendo un must, independientemente de las hamburguesas que queden por servir.

HASTA EL MÁS MÍNIMO DETALLE

Bunsen destaca por muchos motivos, siendo uno de ellos la pasión por el detalle que imprime en su espacio. La decoración, una de sus principales señas de identidad, ha sido obra del estudio MESURA, convirtiendo los tonos blancos y amarillos en protagonistas del mismo, en el que se ha tratado de rendir homenaje al espíritu modernista de la ciudad. 

Su interminable carta de bebidas cuelga de una de sus paredes, siendo posible informarse tanto del precio como de la cantidad servida de una forma muy ágil. Una propuesta muy original y divertida que se ha convertido en uno de los espacios de reunión gastronómicos más populares de la escena foodie de Barcelona.