Ze García es una de las caras más conocidas de la moda española. A su temprana edad ha conseguido alzar un imperio. Su nombre suena por todo el país, pero también traspasa fronteras, gracias a su presencia en las redes sociales y sus múltiples estrategias lo conocen en miles de lugares del mundo.

Nació con una habilidad, la manual, el enfant terrible del diseño cuenta que de niño ya tenía ese don: “Soy un poco ‘mamá quiero ser artista’, desde muy pequeño dibujaba. Todo lo relacionado con las manualidades se me da bien, no voy a hacer una falsa modestia, tengo una capacidad con las manos”.

Para llegar al lugar en el que se encuentra ha tenido que trabajar duro y ser constante, pero su visión corporativa es la que lo ha propulsado: “Me di cuenta de que no sólo me gustaba dibujar y diseñar, sino que lo que realmente me apasionaba era la dirección creativa de una marca, por eso estudie la carrera”.

Cuando la terminó se dispuso a empezar la de diseño, para consolidar los conocimientos que ya tenía, pero Armani llamó a sus puertas y consiguió su primer trabajo como diseñador. Tras un tiempo trabajando para la compañía italiana y para la británica Karen Millen, se planteó emprender su propio negocio: “A partir de Armani empecé a diseñar, al principio hacia trajes para mis amigas y al terminar en la marca volqué todas mis energías en mis diseños. Empecé a trabajar mucho las redes sociales, con influencers, y por eso me di a conocer en Instagram”.

 

Vista de la fachada del atelier de Ze García / VERÓNICA MUR
Vista de la fachada del atelier de Ze García / VERÓNICA MUR 

 

UNA MENTE MILLENNIAL

El nombre de la firma es una de las verdaderas incógnitas: “Yo lo pienso todo, no puedo dar puntada sin hilo y me gusta mucho que detrás de todo haya un estudio”. “Me llamo José María García, me quise quedar solo con el ‘se’, pero luego me di cuenta de que el fonema /z/ solo existe en España. Quería que de cara a la internacionalización se viera proyectado”. “Una vez cree el logotipo lo vi demasiado corto, por eso al tener la suerte o la desgracia de apellidarme García, el apellido más común en el país, decidí añadírselo y entonces fue cuando lo vi claro”. 

Estar en boca de todos no es casualidad, gracias a las redes sociales ha podido hacerse un hueco en los titulares de nuestro país. Confía en las influencers y ellas en él, la reina española de Instagram, Dulceida, apostó por Ze para su traje de novia: “El día de la boda de Aída fue un punto muy potente para la marca. Ella no dijo nada, no había exclusiva, y que le hiciera el vestido alguien que fuera ‘desconocido’, generó mucha expectación”. “Ella quería una boda privada, yo tenía un poco de archivo y con su permiso empecé a publicar las imágenes. Al ser las únicas que salieron a la luz toda la prensa se preguntaba quien era ese chico, y a la que investigaron un poco se dieron cuenta de que habían unos cimientos y mucho trabajo detrás”.

Ese momento fue clave en su carrera, pero hubo otro que le hizo despuntar: “El segundo momento más potente fue hacer desfilar a todas las influencers en la pasarela de la 080 Barcelona Fashion”. “Sobretodo fue impactante para las personas que no tenían redes sociales, porque yo ya había vestido a todas esas chicas, pero ellos no lo habían visto”. “Tenía la apertura de la semana de la moda de Barcelona, acababa de finalizar la de Madrid por lo que o hacíamos algo muy monumental o olvídate”. “Uno del equipo de la organización me propuso que pusiera a desfilar a una de mis chicas y yo dije que si ponía a una las ponía a todas”. “Mucha prensa me pregunta si me daña ser el diseñador de las influencers, al contrario me beneficia serlo, bienvenido al siglo XXI”.

 

 

INFLUENCIAS ARTÍSTICAS

Aunque asegura que poco tiene que ver la colección que presentaron sus musas con la que ha deslumbrado este año a la fashion week, si que hay un nexo en común. Al igual que el año pasado se atrevió a hacerlas desfilar, en esta habla de la primera mujer que con su estética influenció al mundo: “Maria Antoinete fue la primera influencer, y también la odiaban, pero eso no quita que la alta costura naciera con ella”.

La reina de Francia era envidiada por todas las cortes, sus vestidos causaban sensación, y detrás de ellos estaba la líder del diseño, Rose Bertin: “Llame Origen a la colección porque Rose Bertin me parecía demasiado evidente. Cuando traspasas a ella y te das cuenta de que en realidad era soltera y plebeya en el siglo XVIII francés me parece de un logro impresionante. Acabó siendo ministra de moda y la envidia de toda la corte. Cuando vi todo eso dije tienes que ser tu”.

Cuando hablamos de inspiración Ze García se llena de orgullo: “Me gusta el imaginativo que he creado de cómo sería esa Maria Antoinete en el s.XXI. Hice hasta un estudio: ¿Qué es lo que haría?, ¿A dónde iría?, ¿Qué ropa llevaría?, ¿Qué deportes practicaría?, ¿Tendría Instagram? Maria Atonieta sería la Kendall Jenner de la red social”. “Pero mi musa es una actitud, una personalidad, un carácter, en definitiva no es sólo una mujer, son muchas”.

El aire barroco y encantado de la colección recuerda a una casa monárquica. Los tejidos satinados, las mangas abullonadas, los cuellos perkins, el encaje y la pedrería, las plumas de avestruz y los tonos neutros nos transportan a la República Francesa, donde todo era exceso y derroche: “Mi colección es muy femenina y transgresora, buscaba este mundo entre lo femenino, los colores pastel y el romanticismo, con la agresividad y el carácter. Hay mucho pantalón, mucha prenda lencera que va hacia la calle”. “La moda es eso, jugar, un coctel perfecto de todas esas artes que me gustan”.

 

 

PENSAMIENTO Y ANÁLISIS CORPORATIVO

Es un apasionado de la moda en todos sus sentidos, pero no le gusta lo ostentoso. Vestido de pies a cabeza de Cos asegura valorar la calidad de los tejidos de las grandes marcas, y cree que esa es una de las grandes carencias causada por las multinacionales: “El español tiene el concepto Zara metido en la cabeza. Cuando vas a una tienda te escandalizas por el precio de una prenda, pero si Zara no la hubiera puesto a 59 euros tu pagarías el precio que se te pide”. “Hay una parte cruel, Inditex copia a los diseñadores e incluso saca sus diseños antes que ellos, hay firmas que se han ido al garete por su culpa”.

Así como Milán, Paris y otras ciudades europeas viven de la moda, España no lo hace, Ze García argumenta porque cree que sucede este fenómeno: “Tu ya puedes comerte la cabeza con hacer tejidos sostenibles, con hacer volúmenes, etc. Pero si luego la misma sociedad pasa de la semana de la moda como pasa de la semana de la guía gastronómica, lo llevas claro”. “La moda es un completo reflejo de la sociedad, si no hubiera habido Guerra Mundial, Chanel no hubiera hecho ni un trapo”.

LOCALIZACIÓN ESTRATÉGICA

Tras varias localizaciones espectaculares, su atelier se ha trasladado a uno de los barrios más exclusivos de la ciudad condal, Sarrià: “Estaba en un piso en Travesera de Gràcia con Muntaner, luego fui a Rambla Catalunya con Diagonal y casualmente un día, desesperado, vi este local y me enamoré”. “Haciendo análisis Josep Bertrand es la mejor calle de toda Barcelona”.

El local busca ser un lugar donde encontrar una experiencia única: “Nosotros somos un atelier, por eso no quería abrir en una zona comercial. Quería salas privadas para mis clientas, no es un producto que se tenga que probar mucho”. “Evidentemente hay una parte de tienda, allí te atiende una compañera con una modista. Pero yo trabajo con cita privada, hablamos del concepto de tu vestido y me lo cuentas todo. Me gusta generar un vínculo con la persona”.

UNA ALTERNATIVA A LA MODA COMERCIAL

Cuando preguntamos por el precio asegura estar dentro de el del mercado: “El taller es propio, la experiencia es esta y a partir de ahí surge el precio más razonable que se pueda tener”. Se considera una opción que muchas personas escogen a las grandes empresas de bridal: “La clienta joven tiene una verdad y sabe que según que cosas no casan. No quieren gastarse 5.000 euros en un vestido de confección que no ha sido hecho para ellas”. “Yo soy muy sostenible: mi taller está aquí, la producción también, yo compro tejidos los tejidos y ofrezco un gran abanico de estos a mis clientas, el circulo es muy estrecho”.

Ahora se prepara para una nueva colección y se aventura a decir que será más espectacular que la última. Por el momento sigue trabajando y luchando por seguir en el top ten, aunque no tiene miedo a la competencia: “El miedo a la competencia aparece si no estás seguro de lo que haces”. Asegura que le gustaría internacionalizar la firma, aunque cree que ahora mismo no es el momento de hacerlo, José se marca unas metas a corto plazo y eso, el trabajo diario y la ilusión que le pone a sus diseños es lo que realmente le asegura un futuro estelar

 

Ze García sentado en uno de los sofás de su atelier / VERÓNICA MUR
Ze García sentado en uno de los sofás de su atelier / VERÓNICA MUR