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No sonríe y ni siquiera pestañea cuando le tildan de ‘joven promesa’. Hablan de él como un joven con sensibilidad pura mutada en severidad gestual. Con tan solo 23 años ha conseguido hacerse un hueco en el mundo de la danza por su innovadora forma de ver el flamenco, su madurez y sus claros objetivos.

Por su manera de hablar y su profunda mirada parece que estemos ante una persona que pasa de la veintena, pero todo cambia al preguntarle “¿Qué música llevas en tu iPod?”. Se relaja y esboza una tímida sonrisa. Su respuesta, aunque no debería extrañarnos, lo hace: "Mayte Martín, Niña Pastori, Estrella Morente, ya sabes..."

Pol Jiménez prefiere las conversaciones a las entrevistas, y así lo hicimos. Una larga conversación, en la que nos declara que a veces ha sufrido bajones "al no tener referentes de su edad. (…) Sentimientos contradictorios”, pero también aclara que; "encontrar lo que te gusta y apostar por ello ya es sinónimo de éxito". Inmerso en su propia producción y pendiente de agendar su próxima gira que incluye Canadá, Pol nos cuenta qué supone ser un bailarín reputado con tan solo 23 años.

 

 

Pol empezó en la danza muy pequeño, y aunque no tiene muy claro de dónde le viene esa pasión, sabe que es algo genético. Su hermano también despunta sobre las tablas con tan solo 19 años. Sus estudios primarios ya los cursó en una escuela para jóvenes artistas, IEA Oriol Martorell. Al acabar viajó a Sevilla para continuar su formación en el Centro Andaluz de Danza (CAD). A partir de ahí, no ha parado de trabajar como bailarín y coreógrafo en proyectos de gran envergadura, como la ópera "Goyescas" de Enrique Granados o junto a Juan Carlos Lérida en el conservatorio de Barcelona. Actualmente colabora como intérprete y coreógrafo con la Fura dels Baus en “El Amor Brujo”. 

Reconoce que su físico y su inclasificable forma de entender el baile le ha condicionado a la hora de encontrar proyectos que le llenaran y le ayudarán a expresar esa sensibilidad que lleva dentro. Por ese motivo, decidió producir y coreografiar sus propios trabajos. Tras el duro trabajo llegan los reconocimientos. En 2014 recibió el Premio de Danza Española junto con una beca del 'Ballet Nacional de España' y en 2016 recogió también el galardón por su coreografía "Re-mou-te". Aunque no han sido los únicos ni lo serán. 

Pol Jiménez