Carlos es el joven que hay tras el alias de Cruz Cafuné, un nombre que encabeza las listas de éxitos y que cada vez es más reconocido. Su música empezó siendo rap transgresor y ahora ha evolucionado a un estilo más latino y electrónico. Forma parte de la bocanada de aire fresco que ha llegado a nuestro panorama musical, y aunque muchos no entiendan lo que defienden los nuevos artistas emergentes, han llegado para quedarse. Cafuné recorre España y Latino América con ganas de comerse el mundo, sin una gran discográfica que lo avale, confía en las plataformas en streaming y en los nuevos métodos que surgen en la era de la inmediatez, y por el momento no le va nada mal. 

Llevas unos cuantos años en el mundo de la música, ahora mismo tu carrera está en su punto más álgido. ¿Te esperabas este ‘boom’ en el que te has visto envuelto?

Empecé a hacer música con 14 años como un hobby. No fue hasta los 20, 21 años que me intenté tomar más enserio todo esto de la música y el rap, y el intentar hacer carrera en ello. Destacar dentro de ese mar de artistas, de sonidos y de propuestas es complicado. Tampoco hago música pensando en eso, no me rallo, al final lo hago porque me gusta y porque lo paso bien. No me esperaba este ‘boom’, creo que tampoco ninguno de mis colegas de la música. Obviamente trabajas para lo que te gustaría que ocurriese, lo que a mí me gusta hacer es lo que hago, creo que si tuviese que trabajar de otra cosa no sería feliz.

 

 

Empezaste con el colectivo Broke Niños Make Presos, ¿fue una manera más fácil de iniciarte en la música urbana?

Estar con mis colegas en esto fue decisivo, para todo. Aprendimos todo juntos, lo trabajamos todo juntos, generamos tareas. Cada uno de nosotros tenía un rol y de esta manera se hizo más sencillo. Eramos cuatro personas con backgrounds totalmente distintos, pero todos frikis de la música, del rap. Contar con otras personas te ayudan a ver la bigger picture, es decir ver el bosque y no el árbol.

Los artistas emergentes soléis rehusar las grandes discográficas, ¿no?

Es un tema complicado, cada vez se le da más herramientas al artista para hacer lo que él quiere, sin nadie. Si es cierto que para algunas cosas hace falta financiación y una infraestructura, un equipo humano de gente que sabe más que tu en ciertas disciplinas que tú como artista no puedes controlar. Pero también es cierto que a medida que hay más personas, sobretodo más jóvenes que están metidos en la industria, por eso fichar o pedir un crédito por tu cuenta es casi lo mismo, con la ventaja de que si pides un crédito la música sigue siendo tuya y no hay nadie diciéndote lo que tienes que hacer.

 

El cantante Cruz Cafuné durante una prueba de sonido en la sala Apolo / V.M
El cantante Cruz Cafuné durante una prueba de sonido en la sala Apolo / V.M 

 

Ahora mismo con las plataformas digitales cualquiera puede hacer música y cada vez hay más competencia, ¿es más complicado que antaño?

Antes necesitabas tener un disco, esto era dinero, pero que saliera a la venta era casi imposible. Ahora tu haces un tema y hay 'agregadores' que por dinero o por un porcentaje te lo ponen en Spotify, entonces es muchísimo más sencillo en ese aspecto. En la música no sabes nunca si va a funcionar o no,  sobretodo actualmente que hacer música es una cosa que está muy democratizada, es algo increíble porque todo el mundo puede proponer algo creativamente, pero también hace que haya muchísima oferta, por lo que es un arma de doble filo.

Formáis parte de una nueva ola de artistas que han llegado para quedarse, aunque no a todo el mundo le fascina la idea, ¿Crees que todos aquellos que todavía no acaban de aceptar el trap, el reggaetón, la electrónica, el rap, lo acabarán normalizando?

El Hip Hop siempre ha sido muy iconoclasta y siempre ha ido en rebeldía, en su día ya costó que se aceptara. Hoy en día estamos en auge, y seguramente dentro de unos años vendrá alguien con ideas nuevas y diremos ‘mira que hace el pureta este’, al igual que nos lo dicen a nosotros ahora.

Tu disco, Marucho Bueno Muere Chiquito, tiene bastantes toques que parecen autobiográficos, ¿Lo has utilizado como un medio de expresión o estamos ante una historia de ficción?

En el disco hay muchas cosas que me han pasado a mí, cosas que les ha pasado a gente conocida y que me han ayudado a articular una historia. Hay ideas verdaderas, pero también ficción, allí está la gracia. Cuando hago música soy visceral, necesito hablar de las cosas que me preocupan y de lo que me pasa y considero que todo eso lo he reflejado en el disco.

 

 

En algunos de tus últimos temas, como Coquito La Pieza o Contando Lunares hemos visto una tendencia más latina, tirando al reggaetón, ¿es hacia dónde pretendes que vaya tu carrera musical?

El estilo está cambiando, no a propósito, me gustan muchas cosas y quiero probar. Me encanta el rap, pero también el R&B, en las islas canarias hemos crecido con el reggaetón, era lo que escuchaba todo el mundo. Por eso hay días que me apetece hacer una cosa u otra, depende del mood en el que esté. Desde luego no quiero encasillarme, no tengo porque hacer un solo estilo musical, hay que ser versátil.

Sé que vas a sacar nuevos temas, con un tipo de estrategia totalmente diferente. ¿Consideras que lanzar ‘single a single’ mantendrá el hype del público?

Estoy preparando una serie de singles en R&B, pero también habrá canciones para el club, hay un tema con sonidos de mi casa, otro más rap de toda la vida. Lo guay de trabajar en esto es reunirse tres o cuatro personas en un estudio y ver lo que surge, aunque sea diferente.

No sabemos si funcionará esta nueva estrategia, vamos a probar, es un poco marketing de guerrilla. La gente que está firmada no puede hacer eso, ellos preparan campañas, hacen un tema, lo 'pushean', hacen un ‘videazo’ de 100.000 pavos, pero yo no puedo hacer eso. Por eso juego a cantidad, obviamente con calidad, pero quiero que se entienda que estoy aquí todo el rato, soy constante, creo contenido y me voy a mantener. Además necesito que sea así, cada canción es como un update de mi vida, cada vez que lance una será como cerrar un episodio para poder ponerme con otra cosa.