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Pau Donés logró irse en paz al cumplir su última voluntad. El vocalista de Jarabe de Palo, que falleció ayer a los 53 años tras una larga batalla contra el cáncer, lanzó hace menos de dos semanas su último disco Tragas o escupes. El estreno estaba previsto para septiembre y el cantante quiso adelantarlo debido a su estado de salud. 

Según ha señalado su compañero de profesión, el cantante de rock Enrique Bunbury, "Grabar su disco era su obsesión". Tanto era así que Donés se centró en ello durante sus últimos meses y grabó, junto a todos los miembros del grupo, el ansiado álbum de despedida. 

UN TRABAJO A CONTRARRELOJ

No fue fácil para ninguno de sus componentes. Llevar a cabo tan ardua tarea mientras la enfermedad de Pau Donés avanzaba a pasos agigantados fue un trabajo complicado. La voz del cantante no era la misma, llevaba una sonda y sus ingresos hospitalarios le impidieron acudir a algunas grabaciones. Los productores han especificado que tuvieron que tirar de grabaciones de las maquetas en determinados momentos para que el cantante sonara con más fuerza. 

El productor del disco, Yves Rousell, recibió las grabaciones el 19 de mayo con la petición de que fuera rápido en su edición. Donés había sido avisado de que le quedaba una semana de vida y deseaba escucharlo antes de fallecer. Es por eso que Rousell trabajó todo lo rápido que pudo y en pocos días envió el CD al vocalista para que pudiera escucharlo desde su casa de Lleida. 

Para sorpresa de muchos, el pasado 26 de mayo Tragas o escupes salió a la luz y once días después Donés falleció, pero con su última voluntad cumplida. 

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