Los ciborgs han dejado de ser una minoría en Europa, y es que cada vez son más comunes entre nuestra sociedad. En nuestro país, Neil Harbisson es uno de los ciborg más conocidos por llevar una antena implantada en su cabeza, considerada parte de su cuerpo, con la que puede oír los colores. El artista se ha consolidado como uno de los más transgresores del momento con un sinfín de obras creadas gracias a su implante de antena.

ciborg

Aunque Harbisson no es el único. La empresa estadounidense Three Square Market de Wisconsin ha sido la primera compañía en aplicar chips para sus trabajadores. En 2017, 50 empleados se presentaron como voluntarios para ser ciborgs y formar parte de un proyecto común, con el objetivo de agilizar el trabajo y conseguir un mayor rendimiento por parte de los trabajadores.

En Alemania también se está convirtiendo en una moda a la alza. Ya se cuentan por miles de personas, las que deciden instalarse pequeños microchips bajo la piel con distintas funcionalidades, como es el caso de Sven Becker creador de la primera compañía ‘I’m Robot’ dedicada a la implantación de chips en humanos.   
No hay un perfil concreto de personas que apuestan por la implantación de la tecnología en su cuerpo. Tal y como explica Becker, sus clientes son de los más variados, aunque el más extraño hasta la fecha es un hombre que puso un enlace a su dropbox en el microchip para que desde cualquier teléfono se pudiera leer su testamento.

microchip

Los pro ciborgs afirman que este tipo de prácticas podrían ser positivas para el avance humano, como conocer de cerca las enfermedades o el comportamiento de las personas. Aunque otros, son bastante reticentes a implantar dicha tecnología en el cuerpo tildando de peligro para la seguridad privada de las personas, ya que este tipo de microchips pueden ser hackeados.

Otro de los problemas es que la sociedad no está preparada para convivir con ciborgs, y así lo expresó la actriz ciborg Angel Giuffria a quién nadie le cedió un enchufe para cargar su brazo motorizado, y lo denunció en las redes. "#ProblemasCyborg La gente de este panel de SXSW se ha negado a dejar de cargar sus teléfonos para poder cargar mi brazo, pero encontré un enchufe en la parte posterior de la habitación, así que me estoy cargando", relató.