Kendall Jenner, Bella Hadid, Hailey Baldwin o Emily Ratajkowsky, entre otros influencers y millonarios, fueron las encargadas de promocionar el Fyre Festival en 2017, este prometía ser un bombazo y resultó ser una estafa. 

El Fyre Festival se anunció como el mayor festival, prometía ser mejor que el Coachella, con una localización de ensueño en una isla desierta de las Bahamas. Los organizadores aseguraron todo tipo de lujos, aventuras, música increíble y una gastronomía fascinante. Las entradas iban en sintonía con la calidad, entre 900 a 45 mil dólares, algunas de ellas alcanzaron precios de 100 mil dólares en la reventa, y muchos famosos se vieron involucrados.

Cuando los asistentes llegaron al lugar se encontraron con lo que ahora se ha considerado una de las mayores estafas de la historia. En vez de villas tiendas de campaña, tiendas de campaña en vez de camas balinesas, equipajes esparcidos por los aparcamientos, comida de malísima calidad, y más cosas que horrorizaron a los invitados.

El promotor del evento, el joven empresario Billy McFarland ha sido condenado a seis años de prisión por fraude, y no es para menos, se embolsó grandes cantidades de dinero y llegó a estafar a muchísimos patrocinadores y asistentes del evento. Las modelos y demás influencers que participaron en la publicidad del festival deberán declarar en un juicio y explicar si sabían de las intenciones del evento o simplemente fueron engañados y cobraron unos cuantos miles de euros por ser las imágenes del festival.

Netflix y Hulu, otra plataforma en streaming, han querido rescatar este timo monumental creando un documental que recoge todo lo sucedido en el Festival Fyre.