La Fiscalía ha pedido penas de cárcel que suman 24 y 25 años para Rosa Peral y Albert López, los guardias urbanos acusados de asesinar en mayo de 2017 a un compañero del cuerpo policial.

Ambos agentes están acusados de un delito de asesinato que, para Rosa Peral, presenta el agravante de parentesco.

785.000 EUROS

A las penas de prisión y los diez años de libertad vigilada que se demandan, hay que sumar la indemnización de 785.000 euros al hijo, el padre, los hermanos y la excompañera sentimental del policía asesinado.

Según el escrito, los procesados, que a la sazón eran amantes, se pusieron de acuerdo para asesinar, a la pareja de Rosa Peral la madrugada del 2 de mayo de 2017.

RELACIONES SENTIMENTALES

Los acusados, que se conocieron trabajando en la Guardia Urbana, iniciaron una relación sentimental ya en 2012, cuando Rosa Peral estaba casada y vivía con su marido y sus dos hijas menores de edad en Vilanova i la Geltrú, hasta separarse de él en diciembre de 2016.

Meses antes de su separación, la agente emprendió una tercera relación sentimental con el fallecido, también agente de la Guardia Urbana aunque de otra unidad, que mantuvo en paralelo con otras dos.

En enero de 2017, Albert López descubrió el vínculo sentimental entre Rosa Peral y la víctima y, en venganza, decidió desvelarle que la mujer había estado simultaneando ambas relaciones, según la Fiscalía, que cree que generó "un clima de celos recíprocos y un creciente e intermitente distanciamiento emocional" entre el el fallecido y la acusada.

ASESINATO

En ese contexto, tres meses más tarde Rosa Peral y Albert López iniciaron un "paulatino acercamiento, emocional primero, y sentimental después", según el escrito, hasta que ambos llegaron a la conclusión de que el fallecido, "por diversas razones, obstaculizaba su relación y situación".

Estas razones son las que llevan a la Fiscalía a defender que los procesados asesinaron a Pedro R. en el interior de su domicilio de Vilanova i la Geltrú, aprovechando de que "estaba enteramente despreocupada de sufrir algún ataque", por encontrase en su casa y por la "relación sentimental y de confianza" que mantenía con Rosa Peral.

Posteriormente, los acusados trasladaron el móvil del fallecido hasta las cercanías de una urbanización de La Bisbal del Penedès donde vivía el exmarido de Peral, para involucrarle en el crimen, según la Fiscalía. La madrugada del 2 al 3 de mayo de 2017, explica el escrito, Albert López y Rosa Peral introdujeron el cuerpo del fallecido en un coche que abandonaron en los alrededores del pantano de Foix tras prenderle fuego.