Tanto para los que encaran los lunes planeando las fiestas semanales como para los que “esta noche van de tranquis” y vuelven a casa con la salida del sol, en Barcelona las salas llueven a gusto de todos. La capital catalana alberga clubs que ofrecen más que luces tenues y cubatas de garrafón. Algunos incluso brindan la oportunidad de echar un baile sin sentirte en una lata de sardinas. Aquí va una lista para melómanos, amantes de las escapadas nocturnas y amigos a los que “os han liado para salir”.

SALA APOLO

El mítico teatro del Paral·lel se ha consagrado como el templo del indie, aunque su repertorio es bastante más variado. Y es que en esta sala se va a fiesta por noche. Para quien aun piense en los lunes como el peor día de la semana, ahí están sus Nasty Mondays rompiendo esquemas con las mezclas de Mad Max y Soren. Siguen su estela alternativa los Crappy Tuesdays, que dan paso a los miércoles de mestizaje con Caníbal y la vuelta a los 80 que deparan los jueves con Cupcake. Pero sin duda el plato fuerte de Apolo está reservado para los fines de semana con su Nitsa Club, un referente de la escena indie y electrónica en la capital catalana por el que continúan pasando tanto grandes nombres como artistas emergentes.

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RAZZMATAZZ

Coge su nombre de un tema de los icónicos Pulp, una de las muchas bandas de referencia que se han dejado ver por sus escenarios, a los que se han subido también los Arctic Monkeys, Franz Ferndinand, Coldplay, The Strokes, Kanye West, Blur, Belle and SebastianJustice o Skrillex, entre una extensa lista. Sus cinco salas, que programan cada día se la semana, hacen que sea difícil no acertar. Indie y rock en Razz Club, techno y house en The Loft, techno-pop en la sala Lolita, electro y pop en el Pop Bar y electro-rock en la Rex Room.  

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JAMBOREE

En los sótanos del antiguo bar Brindis se encuentra la meca de las aficionados del jazz. Un local de culto que, como recuerda su director Pere Pons, forma parte de la historia musical de Barcelona (y con capítulo propio). La sala ha sido y es el espacio donde recalan los grandes nombres del jazz de todo el mundo a su paso por la capital, véanse los conciertos de Bill Coleman, Kenny Drew, Chet Baker, Lou Bennet, Stéphan Grappelli o Kenny Clarke. De ahí su nombre, que significa reunión de tribus en zulú. Año tras año, Jamboree sigue aglomerando colas a sus puertas para demostrar que plaça Reial es mucho más que un punto de encuentro para guiris a partir de la media noche.

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LUZ DE GAS 

Las cortinas rojas y las lámparas de araña colgando del techo le dan un cierto aspecto de teatro clásico. Hasta que cae la noche y la sala se convierte en una de las pistas de baile más selectas de Barcelona. Sus cuatro paredes un tanto rococó han visto de todo, incluyendo a Laporta en plena apogeo empapado en cava.

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MAGIC CLUB 

El antro por excelencia para los rockeros de la capital catalana. Si Barcelona vive sumida en el desgastado tópico del “renovarse o morir”, aquí esta el templo para los que renuncian a imposturas. Aunque por tamaño no pueda competir con los monstruos del circuito musical, el garito acarrea 40 años siendo plataforma y altavoz del rock'n'roll más auténtico, lo que lo convierte en el indiscutible rey del género en la ciudad.

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ALMO2BAR

En esta discoteca no hay bola de cristal que presida el techo del local.  Aquí, el futbolín y algunos taburetes altos ejercen de objetos de decoración de una sala que ofrece música actual pero también temazos ochenteros. Merecen mención especial el día dedicado al baile de swing -con actuaciones en vivo- y el ciclo de conciertos de música independiente Indiscret. 

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SIDECAR

Lleva más de 30 años agitando el underground barcelonés. De ahí que la sala se haya convertido en un punto de confluencia de las tendencias creativas que nacen en la ciudad dando cabida a los que no están hechos para radiofórmulas. Un club pequeño en tamaño pero grande en repercusión, como se definen más que acertadamente desde la propia sala.

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MOOG

Electrónica y techno en formato íntimo. Esta es la propuesta de Moog, que en 1996, cuando el género ya había explotado y los clubes se convertían en masivos, optó por volver al espíritu underground. De ahí que escogieran el antiguo Villa Rosa, un antro en la zona más acanallada de Barcelona que, según quién te lo contara, había sido un tablao flamenco.

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HELIOGÀBAL

Este acogedor bar con su característica pared roja es uno de los principales dinamizadores artísticos de Gràcia. La sede de la Asociación Cultural Heliogàbal se ha convertido en una especie de ágora griega para el barrio y noche tras noche agrupa a sus vecinos alrededor de actuaciones en directo y recitales poéticos.

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ROCKSOUND

Otro 'must' de todo rockero que se precie en Barcelona. Este pub de estética urbana con toques industriales, ameniza las noches del carrer del carrer dels Almogàvers música en directo y altas dosis de cerveza.

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