Llega la Semana Santa y muchas personas aprovechan para viajar. Otros, en cambio, no son tan afortunados y se han de quedar en Barcelona, aunque si lo que se busca es descubrir nuevas experiencias, la ciudad ofrece muchas oportunidades para viajar a través de lo sentidos. A continuación os presentamos los restaurantes más exóticos de la ciudad, para viajar con el paladar a lugares nuevos.

Crama Dracula, Rumanía

Ambientado en la Rumanía medieval, la madera predomina en este restaurante situado delante de la Modelo como en las antiguas tabernas. La cocina autóctona rumana es muy variada en sus platos, pero cuenta con una fuerte influencia balcánica. La tradición pastoril del país hace que tengan una gran cultura cárnica, por lo que recomendamos probar carnes a la brasa como Mici (albóndigas rumanas), que te sorprenderán.

Interior del restaurante Crama Dracula
Esquerra baixa de l'Eixample

 

Kailash, Tibet

Con la hospitalidad característica del pueblo tibetano, el restaurante Kailash atiende a sus clientes en Camp de l'Arpa. Fue el primer tibetano de España y lleva 16 años ofreciendo la comida del Tibet a la clientela de Barcelona. Recomendamos probar el Ja-Tsel Kaju, consistente en pollo, anacardos y verduras, acompañados por arroz basmati.

Interior del restaurante Kailash
Camp de l'Arpa

 

Addis Abeba, Etiopía

En el barrio de Sants encontramos este restaurante regentado por una familia muy simpática de etíopes. Lo típico es pedir una oblea gigante servida con diferentes salsas que se van cogiendo con trozos que se cortan de la oblea. Sólo por recuperar la costumbre perdida de comer con las manos merece la pena visitarlo. La experiencia es muy enriquecedora. Os recomendamos no combinar la comida con cerveza, pues la oblea está fermentada y a muchas personas les sienta mal la digestión de dos productos con diferente fermentación.

Interior del restaurante Addis Abeba
Sants

 

Askadinya, Palestina

En plena calle Verdi, camuflado entre el sinfín de restaurantes libaneses que abarrotan Gracia, encontramos el restaurante palestino Askadinya. Dispone de una gran oferta de platos vegetarianos, pero también trabajan la carne especiada típica de la cultura árabe.

Plato para degustar en el restaurante Askadinya
Gràcia

 

Shingane, Corea

Los restaurantes japoneses y chinos son tan habituales ya en Barcelona que no se pueden considerar exóticos. En cambio, los coreanos todavía no han llegado al gran público. El Shingane se mezcla la clientela autóctona con la local. Eso demuestra que se trata de buena comida. La cocina coreana comparte el arroz como elemento principal con la japonesa, pero poco más. Los platos son picantes y sazonados con especias. Tienen una gran variedad de bibimbap, un plato típico hecho a base de carne, huevo, vegetales frescos y generalmente, arroz blanco.

Platos del restaurante Shingane
Esquerra alta de l'Eixample

 

El Boliche del gordo Cabrera, Uruguay

Restaurante familiar que mezcla la cocina uruguaya con la mediterránea. El local es elegante, grande, pero, al mismo tiemo, acogedor. Sus empanadillas criollas de carne picada de ternera, aceitunas verdes y huevo duro son deliciosas. Como no podía ser de otra manera en un restaurante uruguayo, las carnes son el plato estrella y te las sirven con una pequeña plancha para acabar de cocinarlas en la mesa, que se mantengan calientes al punto que desee el comensal.

Interior del restaurante El Boliche del gordo Cabrera
La dreta de l'Eixample

 

Poke Maoli, Haway

En un pequeño local muy cerca de la Barceloneta se encuentra este restaurante hawayano que abrió en 2016 y que ofrece pokes, boles en los que tú eliges la combinación de ingredientes que lo forman. Su ubicación es ideal para llevarte la comida a la playa y comerla al sol, para disfrutar de una experiencia más hawayana. El ingrediente indispensable de los pokes es el pescado crudo macerado, que se acompaña de diferentes salsas y productos frescos.

Equipo del Poke Maoli
Barceloneta