Las patatas bravas son la tapa por excelencia. Pero, aunque las encontramos en casi cualquier bar y restaurante de la ciudad, seamos sinceros, no todas se merecen un título de honor. Estos diez ejemplos, sin embargo, sí se han de probar por lo menos una vez en la vida si eres fan de las bravas. Cada una con su personalidad, presentación o receta propia. Porque lejos de ser puristas en cuanto a recetas tradicionales, en el caso de esta tapa podemos reivindicar que en la variedad está el gusto.

1. Senyor Vermut
En poco más de tres años, las patatas bravas del Senyor Vermut han logrado lo (casi) imposible. Alcanzar fama en todos los barrios de Barcelona y copar todos los rankings de las mejores de la ciudad. Aquí la tapa estrella de la casa se prepara a diario con patata agria cortada en daditos y se sirve en unas cazuelitas recubiertas de abundante alioli y con una salsa que pica que da gusto (según una receta secreta), todo ello coronado con tiras de con pimiento verde. En definitiva, no son otra cosa que bravas de verdad, sin excentricidades, fusión ni combinaciones alocadas. Y las queremos precisamente por eso.

Dirección: Provença, 85

bravas senyor vermut

2. Bar Tomás
Son casi un emblema culinario de Barcelona. Pero con las bravas del Bar Tomás pasa algo muy curioso: no hay medias tintas a la hora de valorarlas. O las amaréis o las odiaréis y encontraréis tantos detractores como férreos fanáticos de esta receta en la que las patatas se cortan a lo largo de forma irregular. De su fritura, perfecta, resulta una textura crujiente por fuera y tierna por dentro. En cuanto a la salsa es un binomio de un alioli fino pero con intenso sabor a ajo y un aceite especiado picante. Ojo, porque su sabor os acompañará todo el día. A vosotros os toca juzgar.

Dirección: Major de Sarrià, 49

barvas bar tomás

 

3. Bar Centro
Si sois puristas en cuanto a bravas, olvidaos de este local, porque su receta no tiene nada de tradicional. Pero sí que su versión justifica una (o más) visitas a este establecimiento moderno y cool. Las preparan no con patatas sino con boniato frito, lo que aporta un punto dulzón y más ligero. Se presentan acompañadas de alioli casero (del tradicional, con ajo y aceite) y un toque de pimienta picante. ¡Espectaculares!

Dirección: Casp, 55

Patatas Bravas  Bar centro

 

4. Elsa y Fred
Elsa y Fred es un gastrobar que es un poco de todo. Local encantador y acogedor, son igual de buenos sus brunchs que sus tapas, platillos o bocadillos. Pero si en algo coincide absolutamente TODO el mundo que acude a este sitio del barrio del Born es en que sus bravas se merecen un puesto de honor entre lo mejorcito de Barcelona. Las presentan en corte media luna, con un punto de cocción perfecto (crujiente por fuera y blandas -sin exceso- por dentro) y recubiertas, con generosidad, de alioli suave y un aceite con pimentón. 

Dirección: Rec Comtal, 11

elsa y fred

 

5. Palosanto
¿Qué es Barcelona sino una ciudad cosmopolita y multicultural? Y este ‘melting pot’ de orígenes también se percibe en la cocina, cada vez más de fusión. Por eso ya no nos extraña que los platos del recetario tradicional se encuentren con ingredientes de todo el mundo o se revisiten con nuevas técnicas de aquí y allí. Las bravas no son una excepción a esta regla de internacionalidad. ¿Qué las hace especiales en Palosanto? Pues que la salsa lleva un suave alioli casero y chili chipotle (de México) secado, ahumado y macerado. El resultado es un sabor un tanto picante y dulzón. En cuanto a las patatas, se cortan in situ y se sirven con piel. Un motivo más para amar este restaurante del Gòtic que también despunta por su tortilla, sus croquetas o su berenjena con miel.

Dirección: Avinyó, 30

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6. Casajuana
Más de 60 años lleva abierto este local situado en una esquina de L'Eixample, a dos pasos del muy de moda Passeig de Sant Joan. Sin duda, sus bravas han tenido que ver con este éxito. ¿Cómo las preparan? Las pelan y cortan a diario, y las fríen hasta que quedan doraditas. La salsa es, según cuenta David Peñaranda, dueño del local y responsable en exclusiva de salvaguardar la receta familiar, un secreto que no confesaría bajo ningún concepto. Pero sí se permite darnos alguna pista: sigue la fórmula más tradicional de la receta de este plato, pero rebajando un poco el nivel de picante, “porque la gente no está acostumbrada y si no se queja”, asegura David. Se elaboran de forma casera mezclando con mayonesa, tomate (previamente hervido y pelado), pimentón y alguna que otra especie que no desvelará. “A eso se suma que durante la elaboración intervienen una serie de truquitos que hacen la diferencia de nuestra salsa”. 

Dirección: Sant Antoni Maria Claret, 27

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7. La Mundana
Las bravas, definitivamente, no podían escapar a la era de la post- vanguardia creativa culinaria. Y eso es lo que descubrimos en La Mundana, unas bravas que nada tenían que ver con las habituales. Si pedís esta tapa os servirán una tabla con dos lingotes recubiertos de alioli ahumado y salsa brava, que se han de cortar en pedazos para consumir y compartir. Una vez en boca, sorprende reencontrarse con el sabor de esta tapa mítica, en una versión poco picante pero sin su textura habitual. aquí la patata llega a la mesa chafada. El toque final lo da el pimentón de espelette.

Dirección: Vallespir, 93

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8. Bar de Tapas Cañota
Otra versión que se aleja de la clásica receta. No podía ser de otra manera ya que en el Bar de Tapas Cañota es todo desenfadado: el ambiente, la decoración, la carta…  La diferencia de sus bravas radica en su modo de cocción, mucho más ligero: no se fríen, sino que las patatas gallegas se cuecen al caliu, en un punto medio de exactitud que nos confunde: ¿son duras o tiernas? Más bien son perfectas. La salsa brava la firma el prestigioso chef Albert Adrià y la complementa un alioli voluptuoso y tirando a ligero. Las salpimientan en la mesa, para rematar el festín.

Dirección: Lleida, 7

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9. Isla Tortuga
He aquí uno de los establecimientos más recientes de En Compañía de Lobos. Y la esencia de Isla Tortuga se inspira en las tradicionales tabernas de la Barcelona a cuyo concepto han dado una vuelta de modernidad, para adaptarla a la actualidad. Por eso no podían faltar en la carta unas bravas de toda la vida con guiño a los productos del Mediterráneo, pero, eso sí, con un twist diferente, creativo. Si pides bravas aquí te las servirán con un alioli untoso y ligero combinado con una picante salsa romesco a base de frutos secos, avellana y almendras. Una mezcla de sabores y textura, sin duda, muy acertada.

Dirección: Llauder, 1

bravas bar tortuga

 
10.  BierCaB
Vale, BierCab es una enorme cervecería conocida por sus más de 30 tiradores de cerveza. Pero también destacan unas bravas que consisten en unos daditos de patatas bien ordenados sobre una pizarra. Y cada uno de ellos se recubre armoniosamente recubierto de una capa de alioli y otra superpuesta de una de las salsas más picantes de la ciudad. Almas sensibles y amantes de versiones más suaves, abstenerse. Ideal con una caña bien fresca.

Dirección: Muntaner, 55.

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