Tras años de intensa búsqueda, en noviembre de 1922 la expedición que trabajaba en Valle de los Reyes finalmente dio con la tumba de Tutankhamon. «Veo cosas maravillosas», profirió entonces el arqueólogo británico Howard Carter, a quien la historia ha atribuido el mérito de aquel hallazgo. Sin embargo, fue el chico que llevaba el agua a los exploradores el que descubrió el primer escalón que daba paso a la antecámara. A este hito arqueológico lo sucederían una serie de inquietantes muertes asociadas a la 'maldición del faraón', que pronto se convertiría en legendaria.

Ese interés inédito que despertó el descubrimiento y el ferviente enigma sobre todo lo que rodeó aquella expedición, incluida la propia figura del 'rey-niño', aún siguen vivos. Así lo demuestra la visita que propone el Museu Egipci de Barcelona, que repasa todos los detalles de uno de los hallazgos que mayor legado dejó en el terreno de la egiptología.

.

A modo de viaje en el tiempo, la exposición traslada al visitante a la intensa década de 1920, cuando el mundo entero puso el ojo en el hasta entonces remoto rincón de Egipto. Ríos de tinta aquí recopilados narran la obsesiva persistencia de Carter hasta dar con la momia del joven faraón, pero también exploran el debate posterior que enfrentó a defensores y detractores de que abrir aquel sarcófago supuso el inicio de una mortífera maldición.

PARA LOS MÁS PEQUEÑOS 

La exposición está especialmente pensada para los más pequeños, el público predilecto de este equipamiento, que también ofrece actividades infantiles complementarias como talleres de momificación noches en el museo o campus arqueológicos durante el verano. De hecho, los niños son también el público potencial de la actual muestra protagonizada por los Animales Sagrados del Antiguo Egipto, todos ellos presentes en el museo a través de más de 70 piezas originales de la colección de la Fundación Arqueológica Clos.

DGDmH9oXcAAEnAg

Al entrar en la exposición, una estatua de piedra en forma de esfinge del dios Amon es la encargado de dar la bienvenida al visitante. Junto a ella, un sarcófago con una momia de ibis en su interior o una estatua del halcón Horus son algunas de las obras -gran parte de ellas inéditas- más destacas que aquí se recopilan.

La exposición incluye también un documental que presenta los resultados obtenidos a partir del estudio radiológico realizado a las siete momias de animales conservadas en este museo. Las conclusiones a las que permiten llegar estas tomografías revelan datos sorprendentes sobre el bestiario faraónico que se recogen en la exposición. Y es que, este verano, no hace viajar a Egipto para acercarse a sus faraones.