Cada persona es resultado del azar”, ha sintetizado Paul Auster durante la presentación de su última novela, '4 3 2 1' (Edicions 62/Seix Barral), en Barcelona. El acto, preludio de la conferencia que el escritor estadounidense dará este sábado 9 de septiembre en el marco de La Setmana del llibre en Català, ha servido como aperitivo para deshilachar las casi mil páginas de su ansiada vuelta a la ficción. Un regreso al género que se ha hecho esperar siete años y que ha sido recibido por la crítica como una magnífica coronación de su carrera literaria. “Sois el resultado de la historia de cómo se conocieron vuestros padres y madres”, ha proseguido Auster dirigiéndose a la prensa con una sonrisa pícara.

Como plantea la novela, cada decisión, por nimia que parezca, puede determinar nuestro porvenir. Una indagación en las consecuencias del azar que Auster presenta a través de las cuatro vidas que podría haber tenido su protagonista, Archie Ferguson, que a su vez le sirven para explorar la transformación de Estados Unidos durante los años 50, 60 y 70. El personaje, ha confesado, tiene algo de autobiográfico, como esa reveladora lectura de 'Crimen y castigo' a los 15 años que lo impulsó a repetir el ejemplo de Dostoievski y centrarse en la novela. "No hay nada mejor que escribir novelas teniendo en cuenta lo que esta había hecho en mí", ha admitido. Y es que la infancia, ha apuntado Auster, ha resultado ser un terreno literario “rico y fecundo”.

Desde bien pequeño ha consagrado su vida a la literatura en un intento de mitigar de lo que él mismo ha descrito como “enfermedad”. “Todos los escritores, y los artistas en general, somos personas heridas, personas para las cuales el mundo no es suficiente”, ha reflexionado Auster. De ese dolor temprano surge el ímpetu por crear nuevos mundos que ha sintetizado con una cita del cineasta ruso Andrei Tarkovski: “Los seres humanos hacen arte porque la vida humana no es perfecta”.

HUBIESE SIDO MÚSICO 

¿Y qué vida habría soñado Auster de no ser escritor? “Me hubiese encantado ser músico, creo que es la manera más gloriosa de vivir”. Sin embargo, la falta de dotes musicales le truncó sus planes y se contentó con “ser alguien que escucha con pasión”, ha admitido. Aunque quizá ese azar al que le ha dedicado sus páginas quiso que su hija, Sophie Auster, acabara convirtiéndose en cantante y compositora. “Al menos tenemos una música en la familia”, ha celebrado.

La presentación del libro no solo ha servido para indagar en el mismo sino también para sondear las codiciadas opiniones de Auster, que lleva desde el pasado 16 de agosto de gira por diferentes países, un periplo que ha reconocido que no cree que vuelva a emprender. Sobre su paso por Barcelona, el estadounidense ha admitido que no sabía de la existencia de La Setmana del Llibre hasta ayer mismo: “Nadie me ha explicado nada, tengo un fajo de papeles que dice que tengo una conferencia en Barcelona pero no sabía que este era el marco de la charla. Estoy muy feliz de hacerlo”.

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Paul Auster firmando su última novela en Barcelona / A.V.D.

DESCONOCE LA LITERATURA CATALANA

Al ser preguntado sobre su conocimiento sobre la literatura catalana, Auster ha reconocido que es una de las múltiples “lagunas” de su educación, junto a la japonesa o la china. También ha admitido que, pese a que está al corriente de la situación política de Catalunya y el debate sobre la celebración del referéndum y su legalidad, no tiene una posición formada porque “no entiende suficiente del tema”.

De lo que sí ha opinado ha sido de la situación política de su país natal, siendo especialmente crítico con las webs de noticias de derechas y la cadena televisiva Fox, a la que ha acusado de presentar “un mundo alternativo” al real -en referencia a los 'alternative facts'- que ha servido, entre otros, para aupar a Donald Trump hasta la Casa Blanca. En este sentido, Auster se ha mostrado contundente con la necesidad de una prensa que actúe como “línea de defensa contra el horror" y denuncie las atrocidades de los poderosos porque “la verdad puede ser muy peligrosa” para ellos. “El mundo depende mucho de los periodistas”, ha rematado.

Además, como era de esperar en un autor que escribe sus novelas a mano, se ha confesado un firme defensor del papel y ha afirmado rotundamente que los libros en formato físico “nunca nos abandonarán”. No se imagina “leyendo poemas en una pantalla”, ha reconocido, aunque ha admitido que “ese artilugio llamado Ipad” que le regaló su mujer, la también escritora Siri Hustvedt, le resulta útil para revisar las hemerotecas.