“Guau, guau”, ladra un perro por el altavoz. El público se acomoda, el espectáculo está a punto de comenzar. Marta Carrasco irrumpe en escena con un corsé ortopédico y una sonrisa frágil, nerviosa. Se acerca a las butacas, saluda a los presentes, abraza a algunos, toca a otros. El espectáculo en La Seca Espai Brossa justo acaba de comenzar y ya huele a despedida.

La bailarina ha anunciado que deja los escenarios después de una larga trayectoria que le ha valido reconocimientos como el Premio Nacional de Danza de Catalunya en 2005. Lo hace con Perra de nadie, un solo de danza teatro que presentó en los festivales Sismògraf y Grec, en el que deja salir a las mujeres que habitan en su interior.

Los objetos adquieren sentido en la pieza. Un cuchillo. “¿Quién lo quiere probar?”, pregunta la artista después de habérselo pasado por el cuello. Un cinta de gimnasia rítmica. “Parece fácil, ¿no?”, interpela, haciendo unos ejercicios propios de la disciplina. “¡Pues cuesta un huevo!”, responde ufana. Una venda. Se cubre el rostro con ella, se lo destapa y ofrece la venda fingiendo que es una correa, como diciendo “¿alguien? ¿alguien la coge?”. Sin respuesta, claro.

Marta Carrasco tapándose el rostro con una venda
Marta Carrasco tapándose el rostro con una venda

Marta Carrasco sabe cómo cambiar los registros. De la solemnidad a la euforia. De la tristeza al humor. Juega con su kilométrica melena y con los diferentes vestidos con los que interpreta a sus ocho “perras”. Marta Carrasco pone una sonrisa a la espera de la aprobación por parte del público. “¡Guapa!”, grita una mujer. Hay tiempo para todo. La creadora lleva las cuentas musicales, tiene el tiempo medido. Los silencios y las figuras estáticas se vuelven poesía, y parece que con sus brazos esté rindiendo un homenaje a Pina Bausch.

La música toma un papel importante en la pieza con canciones que van desde el popular “què li darem en el noi de la mare” al Burnin' up de Jessie J, pasando por el Ave Maria o la sinfónica The lamb incluida en la banda sonora de la película La gran belleza. Hasta llegar a ese Gracias a la vida de la cantautora chilena Violeta Parra: el estremecedor baile de Marta Carrasco con una tela roja recuerda a la pieza “Lamentation” de Marta Graham. "Gracias a la vida", parece que diga el cuerpo de la bailarina.

La bailarina en su pieza 'Perra de nadie'
La bailarina en su pieza 'Perra de nadie'

“Solo aquel que no es nadie ni de nadie puede llegar hasta al fondo de su intimidad”, afirma la creadora, respecto a su pieza. Perra de nadie estará hasta el 3 de diciembre en La Seca Espai Brossa. Y aunque después Marta Carrasco se baje de los escenarios seguirá estando vinculada al mundo de la creación, ya sea como coreógrafa o en el ámbito cinematográfico.

Al final de la pieza la artista encuentra un comedero de perros. Dentro no hay comida, hay pintura. Sin pensárselo dos veces empieza a embadurnarse la cara, el pelo y el cuerpo. Se llena el rostro de pintura beige, se baja uno de los tirantes del vestido y se pinta el pecho desnudo. El linóleo empieza a llenarse de pintura, la artista enloquece con una risa histérica hasta que desaparece. “Guau, guau”, ladra un perro por el altavoz. “¿Qué música te despierta?”, sale del altavoz. Y la pregunta queda en el aire. Sin respuesta, claro.