Hace una semana que los piquetes se han instalado en el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), que encara este miércoles 23 de agosto la séptima jornada de huelga indefinida sin soluciones a la vista. Aunque hoy ha abierto sus puertas, lo ha hecho sin cobrar entrada porque no tenía personal en sus taquillas. Junto a este centro, el Arxiu Històric mantiene también el parón al que han instado a sumarse al resto de trabajadores de Ciut’art, la subcontrata del Ayuntamiento a cargo de la atención al público, el mantenimiento y los servicios educativos en numerosos equipamientos culturales de la ciudad.

Así lo han hecho la Fundació Tàpies y La Virreina, que durante este miércoles 23 de agosto y el jueves 24 cierran sus puertas, o la Fundació Miró, que no permite el acceso a las salas de exposición.

La dirección del MACBA considera “injustificada” esta huelga y tacha de “pioneras” las licitaciones para los servicios de recepción, venta de entradas y educadores que hicieron el pasado julio. Según explican sus responsables, estas licitaciones derivan de aplicar las recomendaciones para mejorar de las condiciones laborales de una mesa de trabajo en la que participaron diferentes agentes sociales relacionados con el tema.

Sin embargo, los trabajadores matizan a este medio que, pese a que el MACBA finalmente se suscribió al convenio que regula el sector del ocio tras la huelga del año pasado, ha incluido pliegos en esta licitación que no obligarían a las empresas subrogadas a pagar los sueldos que establece este convenio. “Dan más puntos a aquellos que paguen estos salarios, pero no establecen que sea obligatorio, por lo que podría ganar el concurso una empresa que no cumpliera con este requisito”, comenta una de las trabajadoras en el piquete informativo. 

SIN ACUERDO A LA VISTA

Por su parte, los responsables del MACBA lamentan "la falta de respuestas por parte de Ciut'art para resolver la situación" y dicen estar “abiertos al diálogo”. Una predisposición que contrasta con la versión del Sindicato Solidaridad y Unidad de los Trabajadores (SUT), que recrimina a la dirección del museo que no se haya presentado a las reuniones convocadas.

Además, desde el MACBA recuerdan que ellos “no pueden ejercer de interlocutor directo con los trabajadores de una empresa externa” ya que, en caso de disconformidad con los pliegos administrativos, el proceso de impugnación sería mediante un recurso dirigido a las administraciones públicas implicadas.

Sin embargo, los trabajadores apuntan a que es el museo quien debe cambiar las condiciones de las licitaciones y recuerdan que ellos ya están haciendo reclamaciones mediante su derecho a huelga. Además, señalan que iniciar un proceso por vía legal supondría un gasto económico importante, por lo que seguirán con los paros indefinidos hasta que vean garantizadas unas condiciones laborales dignas. De momento, sin una parte sentada en la mesa, no parece haber acuerdo a la vista.

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La Fundació Antoni Tàpies cierra sus puertas el 23 y 24 de agosto con motivo de la huelga de trabajadores

PRECARIEDAD GENERALIZADA

El caso del MACBA, como el del Arxiu Històric, es más urgente que el de otros museos de la ciudad porque ya han salido estos pliegues y actualmente están a la espera de que se resuelva el concurso, apuntan los trabajadores. Mientras, sus compañeros de otros equipamientos culturales con los servicios subrogados a Ciut'art aguardan su turno sumándose a las protestas.

Sin embargo, como culpables de la precariedad generalizada en estos servicios, el sindicato SUT no solo apunta a la empresa subrogada, sino que también señala al Ayuntamiento y al Institut de Cultura de Barcelona (ICUB), a los que acusan de ocultarse detrás del sistema de subcontratación para esconder que son los auténticos responsables” de las condiciones laborales que denuncian.

El consistorio, consideran, utiliza la subcontratación como un “subterfugio” para no tener que pagar los sueldos de los trabajadores de la Empresa principal. Una demanda que inevitablemente recuerda a la de los trabajadores de Eulen, que también pone en el punto de mira a las subcontratas encargadas de servicios públicos y a la misma administración que promueve estos concursos.