Si alguien puede atrapar la luz, o al menos lograr que uno se sienta capaz de hacerlo, ese es posiblemente el artista tecnológico Daito Manabe y su estudio Rhizomatiks. Copiando el proceso de cristalización de minerales, el japonés ha creado un espectáculo inmersivo inédito para el SonarPLANTA construido a través de espejos sincronizados, máquinas de humo, haces de luz y 24 proyectores de vídeo. Toda una serie de elementos conjugados para construir una arquitectura robotizada en la que el público es el creador de su propia pieza.

Aunque sobre el papel el artefacto pueda sonar complejo de manejar, la intervención de los asistentes se limita a manipular una esfera que desprende hilos de luz y que a muchos espectadores inevitablemente les remitirá a las míticas boles de drac. A partir de ahí, la tecnología se encarga de hacer el resto, convirtiendo cada movimiento en una réplica digitalizada y cristalizada en caprichosas formas geométricas.

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Como ha avanzado el propio Manabe, su intención con esta pieza era experimentar con la tecnología inmersiva a través del propio cuerpo, “sin tener que usar gafas, drones o artilugios" como los que se acostumbran a usar en este tipo de instalaciones "ahora que la realidad virtual se ha puesto tan de moda”.

Durante la presentación de la instalación, bautizada como phosphere, la compañía de danza ELEVENPLAY ha realizado una demostración de la “la capacidad artística máxima de la instalación”, como ha señalado el codirector del Sónar Enric Palau, aunque el espacio está abierto a todo el público a partir de este jueves 15 de junio y la idea es que los asistentes al festival creen sus propias piezas.  

La presentación de esta instalación inmersiva en el SonarPLANTA, una iniciativa conjunta del Sónar y la Fundació Sorigué, supone el estreno a nivel mundial de 'phosphere'. De hecho, Manabe ha comentado que su intención es aprender de la interacción de los asistentes con la pieza y ha instado a los participantes a “jugar con las esferas de luz, bailando con ellas o haciéndolas rodas”. Eso sí, “no las tiren muy fuerte”, ha bromeado el artista.