El pasado 2016 nos dejaba huérfanos de figuras irrepetibles de la cultura musical con la muerte de Prince, George Michael, Leonard Cohen y el mismo David Bowie. En lo que llevamos de 2017, un sentimiento colectivo de retroceso sobrevuela el mundo. En un contexto generalizado de ansia por recordar a qué sabe el progreso, la exposición 'David Bowie is' llega a Barcelona para celebrar al gran icono de la modernidad y las vanguardias.

La muestra del Victoria & Albert Museum de Londres (V&A), que ha batido récords en todas las paradas de su gira internacional, se afinca en el Museu del Dissseny hasta el próximo 25 de septiembre habiendo vendido ya 15.000 entradas anticipadas. Un síntoma palpable de las expectativas que genera esta retrospectiva multidisciplinar en la ciudad.

No es de extrañar que durante la presentación de la exposición, la directora del Museu del Disseny, Pilar Vélez, haya agradecido en varias ocasiones “la oportunidad única” de acoger una muestra que no tendrá más paradas en España. La elección de la capital catalana, según ha explicado el co-promotor de 'David Bowie is', Rafael Giménez, obedece a la “sensibilidad artística” de Barcelona y al hecho de que “durante los meses de verano se convierta en la capital musical de Europa con sus grandes festivales”. 

La muestra 'David Bowie Is' / AM

"La exposición no solo va dirigida a los fans de Bowie", ha recordado Giménez, sino que pretende trazar un “repaso a la historia de la cultura pop de los últimos 40 año” siguiendo el legado que el artista dejó en todas las disciplinas que tocó, que no fueron pocas. La huella queda sintetizada para la ocasión en más de 300 objectos, entre los cuales, letras de canciones manuscritas, trajes originales, fotografías, vídeos, escenografías o instrumentos del propio artista.

El V&A de Londres sorteó con éxito el reto de organizar una exposición sobre "un personaje del que todo el mundo ya lo sabe todo” trazando una narrativa museística a la altura del genio creativo que la protagoniza. Su comisaria, Victoria Broackes, ha definido el reusltado, que se ha trasladado a Barcelona prácticamente sin variaciones, como "una muestra en la que el sonido y la visión forman parte de la historia" y se entremezclan con los objetos acopiados para ilustrar "la extraordinaria naturaleza rompedora" de Bowie.

Los comisarios de la exposición / AM

En la misma línea que su compañera, el también comisario de la exposición Geoffrey Marsh ha apuntado a que la muestra debe "alentar a las nuevas generaciones de la industria creativa" a partir de una figura que "siempre buscaba cosas nuevas, avanzaba en direcciones diferentes, dejando muchas otras cosas a su alrededor". Tras ser preguntado por las relaciones entre el museo londinense y la capital catalana, Marsh se ha aventurado afirmar que "Bowie habría vivido aquí si hubiera podido" por la "enorme resonancia entre lo que él hizo y lo que representa la ciudad" como pionera en el diseño.

EL UNIVERSO DE BOWIE 

El viaje por los procesos creativos de Bowie parte con un joven londinense David Robert Jones que años después se adentrará en los televisores de Reino Unido con Starman. “¿Es un chico o una chica?, ¿es humano o extraterrestre?”, se preguntan primero los británicos y se interroga más tarde el mundo entero. El recorrido, sin embargo, no sigue ninguna cronolgía. A modo de juego de espejos, la muestra enfrenta las influencias que artistas, músicos, cineastas o escritores tuvieron en Bowie en todas sus facetas con la impronta que el Duque Blanco dejó en todas estas disciplinas.

El relato visual se apoya en el sonido -con canciones y confesiones del artista y sus allegados-, a través de unos auriculares que acompañan al espectador en el viaje a la mente del artista. Una experiencia inmservisa que alcanza el clímax en la última sala. “Queríamos crear la sensación de asistir a un concierto de Bowie", ha apostillado al respecto el comisario de la muestra.

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A lo largo del recorrido, más de 60 atuendos repasan los meticulosos alter ego que el artista fue construyendo. Entre ellos, los monos de Ziggy Stardust (1972), diseñados por Freddie Buretti, que celebran al alienígena andrógino que se proclamó como mesías del rock. Un personaje que Bowie llevaría al extremo con las extravagantes creaciones de Kansai Yamamoto para la gira de Aladdin Sane (1973). Tampoco podía faltar en la muestra el mítico abrigo con la bandera británica diseñado por el mismo Bowie y Alexander McQueen para la portada del álbum Earthling (1997).

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Junto a los trajes originales, el material gráfico recopilado ahonda en la transversalidad del pionero de vanguardias. La muestra recoge las ilustraciones que dieron pie a las portadas de sus discos, entre ellas la icónica imagen de Aladdin Sane en la que el artista aparece por primera vez con un rayo en la frente, un símbolo del "personaje perturbado tocado por el genio artístico". Frente a las fotografías acopiadas, secuencias y carteles de 20 películas, programas televisión o material del exitoso espectáculo de Broadway 'El hombre elefante' se hacen eco del a menudo eclipsado talento interpretativo del británico.

Aunque quizá el Bowie más inédito está en esos objetos personales que nos abren el armario de la parte más íntima de su universo creativo. Desde la partitura a mano de Space Oddity hasta el esbozo de la que sería la letra de Heroes o las cartas con sugerencias que le regaló Brian Eno para ayudar a romper los 'bloqueos compositivos'.

Unos objetos que cobran aún más significado cuando retratan su época en un Berlín dividido donde compondría la trilogía de Low, Heroes Lodger, los álbums a los que bautizó como su “ADN”. En estos años los trajes se tiñen de blanco y negro, el sintetizador (también regalo de Eno) apunta a 'sonidos imposibles' y Bowie plasma en cuadros otra de sus muchas facetas.

La partitura de Space Oddity / AM

Con estos 300 testigos del universo de Bowie, la muestra se presenta como una invitación a sumarse a la flota de astronautas del espacio interior de J.G. Ballard, de la que el artista es sin duda el alumno más aventajado. Un recorrido para que cada uno acabe a su manera esa frase deliberadamente incompleta que da nombre a la exposición, “David Bowie is ...”. 

BOWIE SALE DEL MUSEO 

Pero el viaje de Bowie a Barcelona no se reduce a estas cuatro paredes. Coincidiendo con la muestra, el legado del vanguardista se expandirá a otros espacios de la ciudad como el Auditori, donde tendrá lugar una de las grandes citas con el concierto 'Bowie Symphonic' a cargo de la Orquestra Sinfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) que interpretará el último álbum del británico, Blackstar. Además, para celebrar la inauguración de la muestra, este jueves 25 de mayo, Razzmatazz acogerá la 'Bowie Opening Party'.

Paralelamente, durante los meses de junio y julio se llevarán a cabo las 'Bowie Talks' para los que se queden con ganas de profundizar en la naturaleza camaleónica de Bowie. Entre las conferencias programadas, destaca la participación del diseñador japonés de Kansai Yamatoro que ideó varios de los atuendos del músico. 

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