Casa Beethoven lleva más de un siglo sin dejar de sonar. El histórico establecimiento de la Rambla abrió sus puertas dos años antes de que se empezara a levantar la Sagrada Família. Fue en 1880. Por aquel entonces era habitual que en Barcelona abrieran tiendas de partituras musicales. 137 años después, Casa Beethoven es una rareza. Un lujo en mayúsculas.

La tienda se encuentra en el número 97 del popular paseo, junto al Palau de la Virreina, muy cerca del mercado de la Boqueria. Cuando levantó la persiana por primera vez lo hizo como Casa Guàrdia. El nombre de Casa Beethoven lo pusieron los antepasados del actual propietario, Jaume Doncos. El tío de su padre, Lluís Jordà, se hizo cargo del negocio en 1915 y, al morir, dejó la tienda a su sobrino, Jaume Doncos, padre del actual responsable. Ambos, padre e hijo, se llaman igual.

Todavía hoy Doncos padre recuerda el día -de hace ya algunas décadas- que entró en el local un mozo de almacén con un paquete. “En el mostrador estaba Jordà y el mozo le dijo que traía un paquete para el señor Beethoven”. La respuesta de Jordà fue de aquellas que hacen época: “Precisamente, se ha ido con Mozart”, le soltó, a lo que el mozo respondió que volvería más tarde. Cuando volvió se le aclaró la situación. El mozo dejó el paquete y se fue por dónde había venido.

UNOS 150.000 TÍTULOS

Pasear por Casa Beethoven es como viajar en el tiempo. Un escaparate de aire modernista da la bienvenida a los visitantes. Allí conviven Grease, Enric Granados y Els Segadors. En el interior, un enorme mostrador preside el establecimiento con estanterías llenas de libros y partituras. “Tenemos unas 150.000 partituras. No todas son de música clásica. Hay también de música popular, tangos, boleros, música catalana…”, explica el propietario.

Un estrecho pasillo une la parte delantera y trasera de la tienda. Cuesta pasar entre los numerosos turistas y visitantes que curiosean. Muchos miran, inmortalizan el momento. Otros compran. Al fondo, entre vinilos, compactos, libros y otros objetos de temática musical, se agolpan algunos instrumentos, también a la venta.

Hay unas pequeñas guitarras de colores y el piano –tan antiguo como el establecimiento- que han tocado Granados e Isaac Albéniz, “cuando casa Beethoven era un punto de reunión cultural”, recuerda  Doncos.

Partituras de Casa Beethoven / JORDI SUBIRANA
Partituras de Casa Beethoven / JORDI SUBIRANA

Actualmente, el piano, que no está en venta, también se utiliza para ofrecer algún recital los sábados por la tarde. El padre del propietario, que lleva unos 40 años regentando el negocio, es músico profesional y de vez en cuando decide entonar alguna melodía junto con otras personas.

A finales del XIX también era un habitual de la casa Mossèn Cinto Verdaguer. “Vivía en el Palau Moja y venía a que pusieran música a su poesía”, evoca el dueño. Entre los clientes de la tienda tampoco faltan artistas de renombre: Monserrat Caballé, Josep Carreras, Daniel Barenboim, Alicia de Larrocha

HÉROE DEL ATENTADO

La tienda se encuentra muy cerca donde el pasado 17 de agosto paró la furgoneta utilizada en el atentado de la Rambla. Aquel día Jaume Doncos, hijo, estaba solo en el establecimiento. “Oí una serie de golpes. Vi a una mujer tendida en el suelo. Primero pensé que se trataba de un accidente de tráfico”.

“Poco tiempo después empezó a entrar gente que buscaba refugio -añade-. La tienda se llenó con unos 20 turistas. Cerramos la puerta. Estuvimos en la tienda unas cinco horas sin poder salir. De vez en cuando venía la policía…”. Doncos intentó amenizar la larga y tensa espera con música. “Puse dos preludios de Chopin. Pero no funcionaron. Había mucho miedo. Era mejor el silencio”.

Doncos explica que una de las personas que se refugió en Casa Beethoven era un hombre belga que, al parecer, era policía. Estaba acompañado de sus dos hijos preadolescentes. No tenían noticias de la madre. A última hora de la noche, cuando todavía estaban en Casa Beethoven, se enteraron de que era una de las víctimas mortales.

INTERNET, LA AMENAZA DEL NEGOCIO

Muchos establecimientos históricos de Barcelona han desaparecido o su continuidad pende de un hilo ante los incrementos de los alquileres. Entre otros han bajado la persiana la librería Catalònia, el comercio de telas El Indio, la camisería Deulofeu  y, en la misma Rambla, Musical Emporium.

De momento, Casa Beethoven ha sobrevivido, aunque no se escapa de algunas amenazas. Las principales son internet, con sus descargas ilegales, y gigantes como Amazon, que han hecho suyo el mercado “y revientan los precios”, critica Doncos.

Guitarras en venta de Casa Beethoven / JORDI SUBIRANA
Guitarras en venta de Casa Beethoven / JORDI SUBIRANA

“Sobrevivimos porque es un negocio familiar y hacemos muchas horas. Si tuviéramos trabajadores ya habríamos tenido que cerrar. La crisis nos ha dejado tocados de muerte”. Estos años Casa Beethoven ha perdido un 20 o un 30% de las ventas. “Muchos clientes eran familias que llevaban a sus hijos pequeños a música. Tal como han quedado muchos sueldos, sólo llegan para pagar alquiler y comida”, argumenta Doncos.

Otro problema es que la Rambla ha perdido su singularidad y ahora casi todos los comercios están enfocados al turismo. Muchos de los establecimientos de toda la vida han desaparecido. “Casi todo son tiendas de souvenirs”, denuncia el propietario.

También los vecinos de siempre han dejado la Rambla empujados por la gentrificación y los elevados precios de la vivienda. “Muchas de las personas que viven ahora junto al paseo son extranjeras, con maneras de hacer distintas a las nuestras”, explica.

REMODELACIÓN DE LA RAMBLA

Hasta hace dos meses, los barceloneses se acercaban poco a la Rambla. Desde el atentado del 17 de agosto, la ciudadanía ha vuelto a la zona, pero lo cierto es que la Rambla continúa siendo el principal polo turístico de Barcelona junto a la Sagrada Família.

En septiembre, el Ayuntamiento anunció que la exconcejala de Ciutat Vella y arquitecta Itziar González pilotará la remodelación de la Rambla. González prepara un proyecto que busca recuperar la zona para la ciudadanía y que se convierta en el punto de conexión que una el Raval y el Gòtic.

La arquitecta potenciará la vivienda pública, pacificará el tráfico, dotará el paseo de más zonas verdes y buscará destinar a la cultura y a usos ciudadanos los bajos que ahora ocupan muchas tiendas de souvenirs. Casa Beethoven podría verse beneficiada de estos cambios que se empezarán a ejecutar a principios del 2019.