Desde hace un tiempo, el negocio de las lavanderías autoservicio está creciendo en Barcelona de forma exponencial. Están presentes en todos los barrios y el número de franquicias no para de subir. Es la demostración palpable de que algo está cambiando en nuestros hábitos.

Hasta ahora, lo más habitual era tener una lavadora en casa, lavar la ropa en privado y secarla, a ser posible, alejada de miradas ajenas. Sin embargo, hasta en esto la cultura y las costumbres anglosajonas se están colando en nuestra sociedad sin apenas darnos cuenta. La realidad es que si este tipo de negocios prosperan es porque tiene un público, cada vez más numeroso, al que no le importa lavar su ropa en un lugar abierto al público.

Las propuestas que se pueden encontrar en la ciudad son variadas y cada una con sus especificaciones. Habitualmente este tipo de establecimientos están abiertos todos los días del año con un amplio horario, de manera que los usuarios pueden tener acceso a las máquinas de lavado y secado cuando más les interese.

Además, la capacidad de las lavadoras permite el lavado sencillo de las grandes prendas que no caben en las lavadoras domésticas y que hasta ahora acostumbraban a acabar en la tintorería, como edredones, mantas o cortinas.

GRANDES VENTAJAS

Uno de los principales actores de este sector en Barcelona es Fresh Laundry, empresa creada por Roberto Haboba, que inició el proyecto hace algo más de 5 años y que desde entonces no ha dejado de crecer. “Hace diez años, con tres lavanderías en Barcelona se hubieran cubierto las necesidades de la gente. Ahora no paramos de crecer ya que cada vez hay más personas interesadas en utilizar nuestros servicios”.

Una de las ventajas que tienen este tipo de servicios es, según Haboba, “el ahorro de tiempo y dinero. Aquí vienes con toda la ropa de la semana y en alrededor de una hora te la llevas limpia y seca. Tenemos lavadoras con capacidad hasta 17 kilos”.

Para el creador de Fresh Laundry, lo importante es que el usuario esté satisfecho: “Ofrecemos un servicio excelente y una atención al cliente instantánea, pese a que en las tiendas no hay personal. Cualquier problema lo atendemos de inmediato y muchos de ellos los arreglamos a distancia. Y sino, le devolvemos el dinero. La política de la empresa es que el cliente esté contento”.

Otro principio básico de la empresa es que “antes de aceptar una franquicia, hacemos un estudio de mercado. Si vemos que no va a funcionar, no la abrimos. Es importante cuidar la imagen de la empresa y, además, no queremos perjudicar a nadie”.

Haboba tiene claro que, como en otros sectores, en este sobrevivirán los mejores. “Se están abriendo muchas lavanderías autoservicio, pero al final tienes que ofrecer un buen servicio. Y los clientes saben elegir, por eso muchas irán cerrando”.

Conocer al cliente es otro de los principios de Fresh Laundry. “Cada cierto tiempo hacemos encuestas entre nuestros clientes para conocer su grado de satisfacción. Es importante saber dónde podemos mejorar. Sabemos que, por normal general, los clientes llegan a nosotros bien para lavar prendas grandes, bien porque se les estropea la lavadora o porque alguien se lo aconseja. Y al final, la mayoría acaba repitiendo y acaban viniendo con toda su ropa”.

SATISFACCIÓN

Los usuarios no esconden su satisfacción. Alberto explica que “vine a vivir al Eixample y no tenía lavadora. Encontré este servicio y me di cuenta que no la necesitaba. Vengo un par de veces a la semana máximo y es sencillo y práctico, muy recomendable”.

Opinión similar sostiene Adrià, aunque use el servicio por otros motivos: “Yo tengo lavadora en casa. Somos cuatro en la familia y es más cómodo. Pero para las piezas grandes vengo a la lavandería. Sólo tienes que tener un poco de cuidado en adecuar el tipo de lavado a la ropa que pongas y ya está. Más práctico y económico que una tintorería, aunque siempre hay ropa especial que prefieres que te la cuide un profesional”.