“Si la Rambla es el corazón de la ciudad, la Boqueria es su estómago”, apunta el periodista de la CNN James Williams. Y parece que para la cadena estadounidense cumple más que satisfactoriamente su función de abastecer de "buena comida" a la ciudad. De ahí que ahora lo hayan elegido como el mejor mercado de productos frescos del mundo, por delante del Tsukiji de Tokio y el Union Square de Nueva York.

En un reportaje que desglosa el top 10 de mercados de la CNN, la cadena define el emblemático equipamiento barcelonés como “el hogar de pescaderías, carnicerías, queseros, fruterías y docenas de pequeñas tiendas de charcutería especializadas en jamones y carnes curadas españolas”. Además, el medio lo promociona como un “lugar popular donde parar para la comida” y destaca los mostradores de sus “pequeños restaurantes” donde se ofrece "marisco fresco y especialidades mediterráneas".

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Paradójicamente, la elección de este mercado por parte de la CNN, una decisión que resalta su carácter de atracción turística, se produce en un contexto en el que la Boqueria intenta recuperar su esencia de equipamiento municipal. De hecho, durante el pasado mes de febrero, el Ayuntamiento anunció mejoras en su infraestructura y una apuesta por una regulación de la venta de productos elaborados, las terrazas de los porches y los grupos de visita organizados.

Como remarcó el teniente de alcaldía de Empresa, Cultura e Innovación, Jaume Collboni, “el objetivo de la medida es que la Boqueria siga siendo un mercado de proximidad, donde los barceloneses vayamos a comprar”.

Entre las medidas presentadas por el consistorio para frenar el turismo en la Boqueria destaca la restricción de la venta de productos elaborados de consumo inmediato (como los zumos de frutas que arrasan entre los foráneos), mientras que se priorizará que las paradas tengan un mínimo de productos frescos. 

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'STOP' A LA RESTAURACIÓN

El plan prevé también que no se puedan abrir más bares ni restaurantes y que las paradas no puedan tener escaparates o mostradors con plataforma plana. Conjuntamente con el Distrito de Ciutat Vella y el Instituto de Mercados de Barcelona, se establecerá el número máximo de establecimientos de restauración dentro del mercado, así como el número máximo de terrazas que debe haber en los porches y el tipo de mobiliario que tendrán.

Además, las restricciones a los grupos de 15 o más personas se amplían a los viernes y sábados de abril a octubre en todo el horario de apertura del mercado. Para asegurar el civismo dentro del mercado, los agentes promoverán la aplicación de las normas entre los visitantes y se reforzará el actual servicio de vigilancia privado.