Un recorrido por la historia de los mercados de Barcelona a través de los dibujos de ilustradores profesionales, sketchers, dibujantes y arquitectos. Esta es la propuesta (gratuita) que ofrece el Mercat del Born desde esta semana y hasta el próximo 2 de julio con la exposición "Fer Mercats, fer ciutat. La xarxa de mercats de Barcelona, dibuixada".

La muestra recoge la diversidad arquitectónica de los cerca de 40 mercados de la ciudad y pone en valor la singularidad de Barcelona como una de las pocas urbes europeas en mantener un modelo concebido a mediados del XIX. La evolución de los mercados, según sus organizadores, es un fiel reflejo de la historia viva de la ciudad.

"No hay otra ciudad en Europa que tenga en la actualidad 40 mercados alimentarios abiertos a diario, cubiertos y repartidos de forma homogénea por todo el territorio. Y con una historia que permanece viva desde mediados del XIX", señala Joan Vitòria, miembro del colectivo El Globus Vermell, los impulsores de la exposición. Curiosamente, explica, en esta ocasión la dictadura fue un elemento "potenciador" de esta red de mercados, que se ha convertido en una referencia en Europa. 

La exposición, que se enmarca dentro de la exposición Born. Memòries de un mercat, nace del libro La ville des marchés de Miguel Usandizaga, El Globus Vermell y Sergi Garriga Bosch, e incorpora parte de las ilustraciones de la publicación.

dibujos mercados

LOS PRIMEROS MERCADOS
La Boquería (1840) y Santa Caterina (1848) fueron los dos primeros mercados de la ciudad con estructuras fijas. A lo largo de la historia, los mercados se habían situado en plazas abiertas, pero las Bullangas de 1835 (revueltas populares) y la ley de desamortización de Mendizábal de 1836 propiciaron que se empezaran a construir los primeros mercados cubiertos.

En una segunda fase, y tras el derribo de las murallas de Barcelona, la red de mercados se expandió por el Eixample y por varios municipios del plano de Barcelona, como Gràcia, Sants o Sarrià. De esta época pertenecen los mercados del Born (1874), Sant Antoni (1882), Concepció (1888) u Hostafrancs (1888); entre otros.

Ya en pleno franquismo, la red de mercados vivió un nuevo impulso con la oleada de inmigrantes, que supuso la creación de nuevos plazas en la periferia de la ciudad. Fruto de este periodo podemos encontrar los de Horta (1951), Guinardó (1953), Bon Pastor (1960) o Ciutat Meridiana (1968); todos ellos excelentemente ilustrados en la muestra.

La Marina (2003), Fort Pienc (2003) o Encants (2013) son los últimos en incorporarse a una red de mercados de la que Barcelona se siente orgullosa y que muestra de forma didáctica, a través de precisos dibujos, esta exposición.