El Born es un lugar especial. Su particular combinación de museos, restaurantes, comercios históricos y empresas de diseño, que salpican las laberínticas calles de un barrio que no es tal (técnicamente pertenece a Sant Pere, Santa Caterina i La Ribera), le da una entidad propia y lo ha convertido en uno de los lugares más visitados de Barcelona, tanto por turistas como por barceloneses y catalanes en general. Comercios emblemáticos como Casa Perris o la Botifarreria se alternan con tiendas de David Valls, Sita Murt, pero no hay ni un Zara o un Mango.

Esta singularidad es lo que ha convencido al Ayuntamiento para elegir El Born como uno de los dos laboratorios de prueba (el otro es Sant Andreu) para ensayar la implantación de las Áreas de Promoción Económica Urbana (APEU), una suerte de proyecto público-privado para promover la autogestión comercial. Las APEU ya existen en ciudades como Nueva York y Londres, aunque allí se conocen como Business Improvement District (BID), y el objetivo es que el comercio local se implique más en su entorno y participe de forma activa en la dinamización del sector.

AUTOGESTIÓN DE LA ZONA COMERCIAL

“Los comerciantes sabemos qué prioridades tenemos y qué necesidades hay. Tenemos intereses comunes y estas áreas de promoción ayudarán a que todo el mundo se moje”, explica a Metrópoli Abierta la presidenta de Born Comerç, Marga Domingo, que forma parte de Barcelona Oberta, la asociación de ejes comerciales turísticos. “La idea es que el Ayuntamiento recaude un impuesto entre los comerciantes de una zona y luego dé ese dinero a la APEU para que lo gestione. Es como una profesionalización de las asociaciones comerciales”.

La presidenta de la asociación Born Comerç, Marga Domingo, en una de las tiendas de la calle Flaçaders de El Born / XFDC
La presidenta de la asociación Born Comerç, Marga Domingo, en una de las tiendas de la calle Flaçaders de El Born / XFDC

Y también una manera de que todos los comercios se impliquen. Las asociaciones comerciales son de afiliación voluntaria y esto no va a cambiar, como ya advirtió el año pasado la regidora de Mercados y Comercio, Montserrat Ballarín. Pero las APEU conseguirán que todos realicen una aportación económica vía impuestos para financiar los proyectos comunes. “Cuando un eje comercial hace una campaña de promoción, todos los comercios se benefician de ella, sean asociados o no. Y muchos no se hacen socios porque saben que las seguiremos haciendo”, lamenta Domingo.

UN PROYECTO A LARGO PLAZO

A pesar del entusiasmo que han mostrado las asociaciones comerciales, la puesta en marcha de las APEU “todavía tardará en ser una realidad”, según han señalado fuentes municipales. En primer lugar, porque la legislación española y catalana todavía no contemplan la figura de los BID. El Ayuntamiento de Barcelona se ha reunido con la Secretaría de Estado de Comercio, con la Federación Española de Municipios (FEMP) y con las direcciones generales de Comercio de varías Comunidades Autónomas para coordinar esfuerzos

La implicación del resto de administraciones es fundamental “porque ahora mismo no se contempla una figura impositiva que permita recaudar dinero de todos los comercios”, algo que podría añadirse dentro del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de los locales comerciales, como ya ocurre en Barcelona con la tasa de recogida de basuras. “Las previsiones son que para 2019 la legislación estatal ya incorpore esta figura”, añaden las mismas fuentes.

Un grupo de turistas delante del restaurante Sagardi con Santa Maria del Mar de fondo / XFDC
Un grupo de turistas delante del restaurante Sagardi con Santa Maria del Mar de fondo / XFDC

Mientras tanto, el Ayuntamiento quiere adelantar todo lo posible “en aquellas áreas que sí permite la ley”, como la creación de las estructuras de las APEU o la difusión de sus características y ventajas y así tener el sistema listo para cuando se adapte la normativa. “Poner en funcionamiento una APEU puede llevar hasta dos años”, aseguran desde el consistorio, por lo que todo el trabajo que se adelante ahora permitirá una implementación más rápida y efectiva.

MÁS IMPLICACIÓN DE TODOS

Uno de los ejemplos mejor avalan la necesidad de las APEU son las luces de Navidad que, además de colgarse cada año con más antelación, son una fuente de problemas para los ejes comerciales. “Cada año es una lucha porque hay mucha gente que no quiere pagar, pero luego se beneficia de que el barrio esté decorado. Es injusto”, se queja la presidenta de la asociación de Born Comerç. Cuando el área de promoción sea una realidad, “la iluminación de Navidad entrará dentro de la autogestión porque cuando se hace una cosa, es para todos”.

Otros aspectos que se incluirán en las APEU son más operativas, como los servicios de limpieza o la seguridad. El Ayuntamiento seguirá gestionando ambas tareas, pero los comerciantes podrán pedir un refuerzo en momentos puntuales o cuando lo consideren necesario. “Si en lugar de una brigada de limpieza cada dos días queremos una cada día, el Ayuntamiento la pondrá y nosotros la pagaremos con lo que se habrá recaudado”, aclara Domingo. “Con la seguridad pasa lo mismo. Si queremos más patrullas, las pagaremos”. Y así con todo hasta que se agote el presupuesto.