Misión: último verano con la actual normativa de terrazas. Ni Gremio de Restauración ni Gobierno municipal la quieren, pero este último ya ha confirmado que la aplicará. “Nos guste o no nos guste la norma, hemos de hacerla cumplir”, ha asegurado el teniente de alcalde, Jaume Collboni. ¿La novedad? Gobierno y Gremio han solventado algunas de sus diferencias y de aquí al mes de julio ambos se reunirán hasta en seis ocasiones para generar quorum político y profesional sobre el grueso de la nueva normativa. Esta, sin embargo, no podrá estar lista hasta acabar el año (como pronto).

La rueda de prensa que han llevado a cabo Gobierno y Gremio ha sido más bien una escenificación del acercamiento de posturas. Los rifirrafes en la aplicación de la actual normativa son tan evidentes, como “obvia” es “la incertidumbre con la que encaramos la temporada”, ha explicado el director general del Gremio, Roger Pallarols. Aún así, el representante de los restauradores ha sido claro: “Hemos de intentar superar los debates permanentes sobre la aplicación”, y que “todos nos pongamos a trabajar en la solución”. “Este sector es demasiado importante para hacer tonterías”, ha sentenciado Pallarols.

CONSENSO POLÍTICO

Aunque Gremio y Gobierno lleguen a un acuerdo, donde se terminará de cocinar la nueva normativa de terrazas será en el seno del Ayuntamiento. El Gobierno municipal precisa del resto de formaciones para aprobar la medida en comisión y pleno. Por ello, Collboni ha lanzado el mensaje de lograr “un acuerdo de ciudad”, que cuente con el apoyo de cuantos más partidos, mejor. Tal como ha señalado, la idea es que la nueva ordenanza “sobreviva” al actual equipo de Gobierno y continúe vigente con los que vendrán en los próximos mandatos.

Sobre las conversaciones que tienen lugar en los pasillos, Collboni ha revelado que, desde hace algunas semanas, el Gobierno está sondeando a casi todas las formaciones para ver cuáles son los puntos dónde podría haber acuerdo. De hecho, solo les falta visitar el despacho de la CUP.

De todas formas, y a pesar de las presentaciones y declaraciones institucionales, las ideas por ahora continúan algo verdes. Resumiendo: el discurso poco difiere al que ya pronunció Collboni en acabar la presentación del Libro Blanco de las Terrazas: “Necesitamos una normativa más sencilla, más flexible, más adaptada a las realidades sectoriales que tiene una ciudad como Barcelona”.

ESPERANZA EN LA RESTAURACIÓN

“Hasta ahora hemos estado hablando de la aplicación sistemática de la norma, y ahora entramos ante un nuevo escenario que trata de establecer un proceso de negociación”, ha precisado el presidente del Gremio de Restauración, Pere Chías. Más allá de la “incertidumbre” que les genera empezar la tercera temporada estival con la ordenanza de terrazas de la antigua CiU, Chías ha confesado tener “muchas esperanzas” en que “antes del verano tengamos un acuerdo pleno para dar una buena noticia al sector”.

A pesar de abrir este nuevo espacio de diálogo, el Gremio ha asegurado que continuará con sus litigios judiciales contra la aplicación de la actual normativa. De hecho, Pallerols ha rechazado frontalmente la última aprobación de 13 ordenaciones singulares de terrazas en Ciutat Vella, y ha denunciado la falta de consenso con las que se llevarán a cabo.

Unidos por la nueva ordenanza, pero enzarzados por la actual, ambas partes esperan que la nueva normativa llegue por Navidad.