Eufrasio, un vecino de Nou Barris de 94 años, estaba en casa cuando en marzo de 2016 sonó el timbre. Tras la puerta, un hombre se presentaba como trabajador del departamento del gas de Catalunya. Le dijo que, junto a su compañero, venía a hacer una revisión y a instalar un detector de humo. Al tiempo que Eufrasio les atendía, otro empleado del mismo departamento público le llamó para avanzarle la inspección que casualmente ya se estaba produciendo. Pero todo no era más que una estafa. No era nueva pero se había perfeccionado.

En realidad, a quien abrió la puerta fue a dos miembros de una de las dos bandas de criminales reincidentes que se hacían pasar por revisores del gas y que han sido desarticuladas. Cuando el anciano despidió al delincuente se dio cuenta de que le faltaban dos portátiles y ahí empezó todo. Eufrasio presentó una denuncia en la comisaria de los Mossos d’Esquadra de Nou Barris acompañado de su familia y sin saberlo, destapó una macroestafa dirigida a ancianos de más de 75 años que vivían en situación de vulnerabilidad. Una operación que ha alcanzado las 340 víctimas a las que se les sustrajeron unos 88.000 euros de los cuales se han recuperado más de 43.000 euros. "Eufrasio es el gran héroe de esta historia", tal y como ha reconocido este martes en rueda de prensa el inspector y jefe de comisaría de Nou Barris, Joan Coll.

El inspector Joan Coll y el subinspector Josep Antoni López / MS
El inspector Joan Coll y el subinspector Josep Antoni López / MS

Gracias a la denuncia, el cuerpo de seguridad empezó a investigar el modus operandi de los supuestos inspectores y tiró del hilo hasta dar con dos bandas de delincuentes que actuaba por todo el territorio español. Eran los mismos que en 2016 fueron detenidos por realizar la misma estafa a través de la empresa Servitec. Entonces fueron investigados, pero no entraron el prisión y pudieron distribuirse por todo el territorio nacional para volver a golpear, pero esta de vez de forma más profesionalizada.

‘Modus operandi’

El modus operandi consistía en acudir a la casa de sus víctimas que ya sabían que eran de avanzada edad y les explicaban que venían de un departamento gubernamental para hacer la supuesta inspección así como a instalar un detector de humos que no era más que un aparato cilíndrico que dejaban encima de algún mueble. Mientras el supuesto inspector del gas explicaba su misión, el anciano recibía una llamada del mismo departamento. Era el segundo delincuente al teléfono. Le daba el mismo mensaje para dejarlo más tranquilo y así, mientras hablaban por teléfono el trabajador podía revisar la casa en busca de objetos de valor. Pero la verdadera estafa llegaba en el momento de la despedida, cuando el operario pedía 275€ más IVA por un detector de humos que no era tal. Exigían cobrar el importe en metálico.

Muchas víctimas no contaban con ello y entonces el estafador les sugería pagar un tercio del importe y el resto, de forma fraccionada. Lo importante para ellos era irse con dinero en el bolsillo. “Muchas víctimas no era conscientes de que habían sido estafadas porque todo había sido muy coherente”, explicaba el subinspector del área de investigación criminal de Barcelona, Josep Antoni López.

El grueso de la macroestafa se llevó a cabo en Barcelona y su área Metropolitana, aunque también se han registrado casos en Madrid, Guadalajara, Valladolid, Santander, Cáceres, Pontevedra, A Coruña y Valencia. Según López, era fuera de Catalunya donde la estafa era más efectiva, supuestamente por la falta de concienciación social.

Miedo y vergüenza por denunciar

Tras la denuncia de Eufrasio, los Mossos iniciaron una investigación que ha acabado con esas 340 denuncias de ancianos. Los agentes realizaron tres registros, dos en Barcelona y uno en Almeda de la Sagra (Toledo). Fue en uno de los pisos de la capital catalana donde se encontró una libreta con todas las facturas. En ellas, se especificaba el importe así como los datos de contacto y la firma del estafado con los que se pusieron en contacto los Mossos d’Esquadra.

facturas interiorok

Tras un año de investigación, los agentes han tenido que acompañar a los ancianos a las respectivas ruedas de reconocimiento. Víctimas que debido a su avanzada edad tenían miedo e incluso vergüenza de denunciar por si ello implicaba represalias familiares. Otros sufrían enfermedades como Alzheimer. “Ha sido un impacto emocional trabajar con personas de 80 o 90 años”, reconocía Coll. El resultado ha sido la detención de seis personas de entre 28 y 36 años. Dos de ellos han sido detenidos en Barcelona y están en prisión preventiva.  Los otros cuatro fueron detenidos en Alameda de la Sagra (Toledo) y Zafra (Badajoz).

López ha señalado que este “grupo criminal” eran unos “desarmados que han atacado a lo más sagrado de la sociedad”, mientras que Coll reiteraba que en toda esta historia, el verdadero héroe fue Eufrasio, el vecino que a pesar de su avanzada edad destapó una macroestafa a nivel estatal. Falleció durante la investigación, pero su valentía a la hora de denunciar siempre será recordada en la comisaría de Nou Barris.