El suministro de agua es el servicio público de gestión municipal mejor valorado por los ciudadanos de las principales ciudades españolas, con un 61 % de satisfacción, según una encuesta del Observatorio de Servicios Urbanos (OSUR).

Tras el agua, los servicios con mayor aceptación han sido el transporte público -con el 59 % de satisfacción-, y la recogida de basuras y residuos -con el 57 %-, destaca el estudio. La conservación de espacios públicos y la limpieza viaria son los servicios peor valorados, con índices de satisfacción del 49 % y el 44 %, respectivamente, según OSUR.

En cuanto al suministro de agua, el aspecto mejor valorado por los españoles es la calidad del servicio (ausencia de cortes, presión, reparación de averías, etc.) con un 81 % de aceptación, por delante de la calidad del agua suministrada, con el 71 % y el alcantarillado, con un 58 % de satisfacción.

El Barómetro OSUR es la primera encuesta anual que mide los índices de satisfacción y la evolución de la valoración ciudadana, de los servicios públicos municipales, con una muestra de 5.262 personas de 18 a 79 años, realizada durante el mes de julio de este año en las 30 ciudades más pobladas de España, entre las cuales, Barcelona.

"EL PROBLEMA NO EXISTE EN LA CALLE"

"Es significativo que sea el suministro de agua el servicio mejor valorado por el ciudadano, cuando en el último año muchos ayuntamientos se plantean municipalizarlo", ha explicado el director general de OSUR, Ramiro Aurín. En una entrevista concedida a Metrópoli Abierta, Aurín explicaba que “en Barcelona, la Sociedad General de Aguas de Barcelona (del grupo Agbar) se constituyó en 1867, aunque ahora la gestión sea mixta. Nadie tiene que venir a salvar a las ciudades de un problema con el agua. Ese problema no existe en la calle ni existe para el ciudadano”. 

Por lo tanto, concluía, el director general de OSUR, “en general el debate no sería público o privado, sino en cada lugar cómo está consolidada esa gestión y si funciona o no funciona, si hacen falta más recursos económicos y técnicos, y, en todo caso, realizar los ajustes pertinentes”.

En la misma línea, el presidente de la Fundación Agbar, Ángel Simón, defendió recientemente la gestión que se hace desde la empresa frente a la intención de algunos consistorios como el barcelonés de volver a tomar el control del servicio. Una voluntad política que para el presidente, obedece a una cuestión ideológica. “Conflicto social no hay. Todos los canales que tenemos para ver la satisfacción de los ciudadanos es máxima y no hay ningún problema. Por lo tanto, pienso que solo hay motivos ideológicos”, espetó Simón.

EXCELENCIA TECNOLÓGICA

Además, según el “Informe sobre la gestión directa / indirecta del ciclo del agua” ​de la Cámara de Concesionarios y Empresas vinculadas al Sector Público (CCIES), en Barcelona no se puede hablar de remunicipalizar el servicio del agua “porque nunca ha dejado de ser municipal”.

“El suministro de agua realizado por el sector privado siempre ha estado sometido al control de la administración pública”, recuerda el citado informe. En el mismo se asegura, además, que “son falsos los ejemplos de remunicipalización que se suelen citar para lograr una reducción del precio del agua”.

Concretamente, el estudio del CCIES explica que Berlín optó por remunicipalizar el 49% de su empresa mixta en 2012 por 1.200 millones de euros con la promesa de reducir las tarifas, compromiso que no se logró “inmediatamente” y que comportó “una reducción de los niveles de inversión en las infraestructuras del agua”. “Esto coincidió con el hecho de que la ciudad tuvo que aumentar su presión fiscal, porque su deuda superaba los 60.000 millones de euros”, remata.

Las conclusiones finales del informe del CCIES coinciden con las opiniones de Aurín: “Más allá de que el responsable de turno tenga más o menos interés, en Barcelona tenemos una garantía de suministro de un año". "Cuando estás en una situación límite como es una aglomeración como la barcelonesa", recordó el ingeniero, "no te queda más remedio que impulsar la excelencia tecnológica para evitar fases críticas. Y en ninguna ciudad del mundo los avances tecnológicos se producen desde la esfera municipal".