Tres de cada cuatro barceloneses rechazan los planes de Ada Colau de municipalizar el servicio del agua.

El 73,3% de los habitantes de Barcelona valora positivamente el suministro del agua, gestionado por Agbar, y sólo el 26,7% está a favor de un cambio de prestador. Estas cifras chocan con los intereses del actual equipo de gobierno y, especialmente, con el proyecto de Eloi Badia, regidor de Presidència, quien recientemente ya ha fracasado con su propuesta de crear un tanatorio público.

Los barceloneses están contentos con el servicio del agua. Según una encuesta telefónica realizada a 800 personas por Time Consultants, los ciudadanos califican con un 6 de media la calidad del agua en la capital catalana.

El sondeo, avanzado por La Vanguardia, revela que el 46,1% de los entrevistados le pone un notable o un sobresaliente a la calidad del agua, mientras que el 22,3% opta por el suspenso.

El mayor grado de satisfacción del agua se centra en Nou Barris, cuyos habitantes le ponen una puntuación del 7,3, una cifra ligeramente superior al 7,1 de los gracienses. El distrito más crítico con la calidad del agua es Les Corts. La puntuación media, en este caso, es del 5,2.

LA INDEMNIZACIÓN

El grado de satisfacción de los barceloneses con el servicio del agua es del 7,2. El servicio más valorado es el del gas (7,4), mientras que el de la electricidad recibe una puntuación del 6,6.

La encuesta confirma que las principales preocupaciones de los ciudadanos de Barcelona no pasan por la municipalización de los servicios básicos. La masificación turística (17%), el tráfico (16,4%), la inseguridad ciudadana (15,5%), la contaminación (13,6%) y la suciedad en las calles (12,1%) son los problemas que más inquietan a los barceloneses.

El suministro y la calidad del agua (puesto número 38) no forma parte de las principales preocupaciones de los barceloneses, que demandan más limpieza, mejores servicios de salud y más seguridad al Ayuntamiento.

La indemnización que el consistorio debería abonar a Agbar por romper el sistema mixto actual y municipalizar el sistema del agua rondaría los 1.000 millones de euros, una cifra muy elevada y totalmente injustificada por el grado de satisfacción actual de los ciudadanos. Los casos recientes de municipalización del agua de París y Berlín, por ejemplo, también desaconsejan un nuevo estatus. “El del agua no es un problema económico, sino ideológico”, sostiene Francesc Sibina, uno de los expertos del tema y presidente de la Cámara de Concesionarios y Empresas vinculadas al sector público.