La modificación de los estatutos de Cementiris de Barcelona para que pueda ofrecer servicios funerarios ha generado muchas críticas entre los partidos de la oposición, sindicatos y empresas del sector. Unos, como el PP y CiU, consideran que el proyecto de un tanatorio público no es necesario, mientras que otros, como UGT, no le ven viabilidad en el formato que propone el Ayuntamiento.

La semana pasada finalizó el periodo de alegaciones y, entre otros aspectos, las enmiendas presentadas cuestionan que el consistorio consiga un impacto real en los precios de los entierros. Por un lado, advierten de que los datos utilizados son falsos o están tergiversados, como ya advirtió el sector en noviembre, y, por otro, dudan de que el tanatorio municipal pueda prestar tantos servicios como prevé.

“No es necesario crear una empresa pública para abaratar los precios”, ha explicado a Metrópoli Abierta el portavoz del grupo municipal del PP, Xavier Mulleras. “Estamos de acuerdo en reducir los precios, pero una funeraria municipal no es garantía de nada. Se creará una empresa que será deficitaria y solo generará más burocracia”, critica.

La comisión de Presidència aprobó inicialmente la modificación de los estatutos en diciembre junto a una memoria para justificar la conveniencia y el interés público de la creación de un operador público. La medida contó con el apoyo del Gobierno de Barcelona En Comú y el PSC, de los grupos de ERC y la CUP, mientras que el resto se abstuvieron a la espera de las alegaciones.

ABRIR EL MERCADO, REDUCIR EL IVA

Para el PP, la mejor manera de reducir los precios, que el consistorio cifra en más de 6.000 euros de media, “es eliminar barreras de entrada al mercado de servicios funerarios para crear más competencia”. En la modificación de la Ordenança de Cementiris ya se contempla la supresión de requisitos, como las inversiones mínimas, lo que para los populares ya sería suficiente.

Desde CiU tampoco creen que la creación de un tanatorio público sea la mejor solución para reducir los precios, aunque fuentes del partido han asegurado que concretarán su postura más adelante. Aún así, CiU presentó la semana pasada una Proposición no de Ley para bajar el IVA de los servicios funerarios del 21% al 10%, lo que supondría una rebaja de entre 300 y 550 euros, según los cálculos del partido.

“Estos servicios deberían disfrutar de un tipo reducido de IVA en tanto que se trata de un servicio básico”, dijo entonces el portavoz de CiU en el Ayuntamiento, Joaquim Forn. Los convergentes han asegurado que el abaratamiento de los servicios funerarios es un tema que genera consenso entre todos los grupos, pero que no comparten la estrategia del Gobierno municipal. 

DUDAS SOBRE LA VIABILIDAD

Otro de los puntos de conflicto es la viabilidad del proyecto. En declaraciones a Metrópoli Abierta, el secretario general de la sección sindical de la UGT en Cementiris de Barcelona, Ricardo Lahoz, ha puesto en duda la viabilidad del tanatorio público. “El Ayuntamiento ya ha reconocido que la empresa podría tener pérdidas en 2020 y cuesta entender que, en la forma como está planteada, pueda tener un impacto real”, lo que comprometerá el puesto de los trabajadores que sean destinados a la compañía.

La futura división de servicios funerarios de Cementiris de Barcelona prevé construir un tanatorio en la zona sur del cementerio de Montjuïc que estará listo en 2019 y costará 3,5 millones de euros. Con esta medida, el consistorio pretende reducir un 30% el coste de los entierros y, al mismo tiempo, mantener la calidad del servicio prestado.

Según Lahoz, se trata de un tanatorio demasiado pequeño. “El tanatorio contará con seis capillas, de las cuales dos se cederán a empresas más pequeñas”, por lo que es difícil que pueda competir con Mémora y Áltima, que disponen de más de un centenar de capillas entre las dos.