La modificación de los estatutos de Cementiris de Barcelona para que pueda ofrecer servicios funerarios sigue generando críticas, en este caso de las dos mayores funerarias de Barcelona, Mémora y Áltima. El plan de viabilidad presentado por el Ayuntamiento ya fue cuestionado por partidos y sindicatos y ahora es el sector privado el que pone en duda las cifras aportadas por el consistorio.

Ambas empresas aseguran que no se oponen a la apertura de un tanatorio público, pero quieren que compita “en igualdad de condiciones”, algo que no será posible si el Ayuntamiento pretende ser regulador y operador. Además critican que las previsiones de ingresos y gastos que han incluido en el plan de viabilidad “no son realistas”.

Cuando el consistorio planteó el proyecto de tanatorio público, aseguró que quería lograr una reducción del 30% del precio medio de los entierros en Barcelona. “El Ayuntamiento pretende ofrecer un precio medio de 3.311 euros sin IVA por entierro, una cifra que solo es un 10% inferior a la nuestra”, explica a Metrópoli Abierta la directora general de Serveis Funeraris de Barcelona-Mémora, Silvia Ramis.

Por su parte, el director general de servicios funerarios de Áltima, Josep Ventura, considera que con un precio tan parecido al que ya ofrece el mercado, el Ayuntamiento debería buscar otras vías para rebajar costes. “Si lo que quieren es más transparencia, rebajar precios y aumentar el número de competidores, sería mejor que rebajaran los requisitos de entrada al mercado, que ahora son demasiado elevados”.

SOLAR CEDIDO POR EL AYUNTAMIENTO

Una de las quejas es que el tanatorio público se construiría en un solar cedido por el Ayuntamiento, lo cual ya es cuestionable desde el punto de vista legal, y aseguran que la memoria justificativa que acompaña el proyecto incumple prácticamente todas las exigencias legales. Además, critican que crear una nueva división dentro de Cementiris de Barcelona, que tiene el monopolio de los cementerios y los crematorios de la ciudad, “es una ventaja competitiva”.

El tanatorio proyectado por el consistorio tendría un coste de unos 3,5 millones, cantidad que tampoco ven ajustada a los precios de mercado. Según informes de las dos funerarias, construir un tanatorio de seis salas -cuatro públicas y dos para funerarias más pequeñas- cuesta entre 4,2 y 4,5 millones “como mínimo”. Eso sin contar las inversiones constantes que requiere una instalación de estas características.

En el apartado de los ingresos, señalan que las previsiones están sobredimensionadas. El Ayuntamiento prevé una ocupación del 75% en sus cuatro salas y del 100% en las dos que gestionarán otras funerarias, algo “difícil de entender si los dos operadores actuales, que celebran unos 15.000 servicios anuales, solo han conseguido una ocupación del 55%”.