La empresa funeraria Áltima ha decidido pasar a la ofensiva y ha presentado una instancia al Ayuntamiento de Barcelona para denunciar el monopolio y el abuso de posición de Cementiris de Barcelona en los servicios de cremación. Las relaciones entre el sector funerario y el consistorio no pasan por su mejor momento por la insistencia del Gobierno municipal en crear un tanatorio público para rebajar los precios de los entierros a pesar de no contar con apoyos políticos.

El origen de la demanda es una tasa que Cementiris de Barcelona ha empezado a cobrar a los clientes de los servicios de cremación provenientes de Áltima que no adquieren la urna directamente a la empresa municipal. La compañía denuncia que cuando es Cementiris quien aporta la urna, solo cobra un precio público por el receptáculo y que hasta ahora nunca había aplicado esta tasa.

SITUACIÓN DISCRIMINATORIA

“En marzo empezamos a ofrecer a las familias la posibilidad de comprar urnas de nuestro catálogo y automáticamente Cementiris ha comenzado a cobrar una tasa de tratamiento de cenizas que ya existía, pero que no aplicaba”, explica a Metrópoli Abierta el director general de Áltima, Josep Ventura. La tasa en cuestión está recogida en la Ordenanza Fiscal desde hace años y tiene un coste de 60 euros, por lo que su cobro ha causado “sorpresa” en la funeraria.

Desde Cementiris de Barcelona han aclarado a este diario que en el caso de la contratación directa del servicio la tasa “no consta específicamente porque está incluida en el coste de la incineración”. Si la familia ha comprado la urna en Áltima o cualquier otro sitio, la tasa se cobra porque “Cementiris debe tener la urna en custodia y en el caso de que se rompa hay que reponerla sin coste para la familia”, han justificado fuentes de la empresa pública.

MONOPOLIO DE CREMATORIOS

Cementiris de Barcelona goza del monopolio en la prestación de servicios de incineración en la ciudad y Ventura denuncia que en la modificación de las ordenanzas de Cementerios y Servicios Funerarios que está tramitando el Ayuntamiento “no se contempla la posibilidad de liberalizar este mercado”. Esta negativa entra en contradicción con la intención del consistorio de introducir competencia en el mercado de los servicios funerarios a través del nuevo operador público.

“Es una prueba más de lo que podría pasar con el operador público”, señala Ventura, que recela de la neutralidad competitiva que supondría su puesta en marcha a partir de 2019, tal y como quiere el Ayuntamiento. “Las ventajas competitivas de tener suelo público para construir el tanatorio y la posibilidad de combinarlo con el servicio de crematorio y de cementerios que tienen en exclusiva” han creado cierto escepticismo en el sector, insiste.