La Audiencia de Barcelona ha ordenado reabrir una investigación para esclarecer si la muerte de ocho pacientes en el Hospital de la Vall d'Hebron entre 2015 y 2016 estuvo relacionada con los recortes en el centro y el consiguiente aumento de las listas de espera, tal y como denunció el ex jefe del servicio de Cirugía Cardíaca del centro, el doctor Manuel Galiñanes. El tribunal considera que, de probarse la conexión, estos casos podrían incurrir en “diversos delitos de homicidio por omisión o por imprudencia”.

El gerente del hospital, Vicenç Martínez Ibáñez, acompañado de la plana mayor del centro, ha negado categóricamente las acusaciones del médico y ha calificado la denuncia de “penosa”. Ibáñez ha lamentado que el hospital haya tenido que enterarse a través de la prensa y ha recordado que en el Instituto Catalán de la Salud (ICS) no “tienen constancia de estos casos” porque no son denunciables, pues la mayoría de los pacientes investigados falleció en su casa por causas no relacionadas con su dolencia cardíaca.

El responsable del Vall d'Hebron ha garantizado colaboración plena con la justicia y ha recordado que hasta ahora las denuncias del doctor Galiñanes han sido desestimadas y que las investigaciones del Síndic de Greuges y la Fiscalía les han exonerado. Ibáñez ha dicho no entender la fijación del médico, que aun trabaja como adjunto tras perder su condición de jefe servicio por negarse a pasar una evaluación obligatoria, con este tema a pesar de los continuos reveses.

RECORTES Y LISTAS DE ESPERA

La investigación parte de una denuncia interpuesta en julio de 2016 por el entonces jefe del servicio de Cirugía Cardíaca del hospital para que se investigara la muerte de ocho pacientes entre verano de 2015 y marzo de 2016. El médico denunció que los recortes aplicados por el centro tanto en medios materiales (quirófanos y sesiones quirúrgicas) como de personal habían provocado la muerte de los pacientes y que el hospital había manipulado las listas de espera para mantener su ratio.

“Nunca se han manipulado las listas de espera”, ha señalado el gerente. “Claro que hay muertes de pacientes que están en lista de espera, pero eso pasa aquí y en cualquier hospital del mundo”. Según Ibáñez, el ratio de muertes en lista de espera del Vall d'Hebron es del 0,27%, mientras que en la mayoría de estudios se señala que la excelencia de un centro se alcanza cuando esta es inferior al 0,43%, por lo que ha mostrado su “plena confianza” en el servicio de cirugía del hospital.

MÁS OPERACIONES, MENOS ESPERA

Por su parte, la directora asistencial, Anna Ochoa, ha asegurado que el número de cirugías practicadas en el hospital no se ha reducido, como había denunciado el doctor Galiñanes. “Excepto en Semana Santa, agosto y Navidades, todas las semanas del año se realizan unas 15 intervenciones cardíacas”. En periodos de vacaciones baja la actividad porque los médicos también necesitan descansar y porque los propios pacientes piden no operarse, ha añadido.

La actividad de cirugía aumenta entre un 5% y 7% cada año y hay un plan de choque para reducir las listas de espera

Ochoa también ha aportado datos para probar que las intervenciones quirúrgicas han aumentado y que las estadísticas están auditadas por el ICS. “Los recortes han sido en los sueldos de los médicos. La actividad de cirugía aumenta entre un 5% y 7% cada año y hay un plan de choque para reducir las listas de espera”. De hecho, en junio de 2015 el tiempo de garantía para las operaciones cardíacas bajó de 180 días a 90 por orden del Departamento de Salud y desde entonces se ha cumplido a rajatabla.

La directora asistencial también ha negado que se hayan manipulado las historias clínicas para iniciar un nuevo cómputo en las listas de espera y así mantenerlas dentro de la legalidad. “Las nuevas patologías no reinician el cómputo” y la información se puede comprobar en el registro centralizado del CatSalut, que no se puede modificar, ha explicado. Sí puede darse el caso, como le ocurrió a uno de los pacientes incluidos en la demanda, que a una persona en lista de espera se le detecte un cáncer y se la quite de la lista porque no cumple los requisitos médicos para ser operado. 

BATALLA JUDICIAL

El doctor Galiñanes acudió en primera instancia a la Fiscalía, que decidió archivar las diligencias después de que el Instituto Catalán de la Salud (ICS) negara cualquier regularidad. Después acudió a los juzgados, pero de nuevo se encontró con una resolución desfavorable y el magistrado del Juzgado de Instrucción 27 sobreseyó de forma libre el caso en julio de 2016 al considerar que no era de su competencia evaluar la incidencia de los ajustes económicos en el sistema de salud público.

El abogado de Galiñanes recurrió el auto ante la Audiencia Provincial de Barcelona, que ahora ha resuelto a favor del médico y ha ordenado al juez que reabra la investigación al considerar que debería haber investigado los hechos denunciados. La Audiencia considera que “hay indicios” de una posible comisión de hechos delictivos en base a los correos electrónicos que el médico envió a la gerencia del hospital para advertir de los efectos negativos de los recortes en el hospital. 

SÍNDIC DE GREUGES

Nada más conocerse la denuncia del doctor Galiñanes, el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, abrió una investigación sobre los dos primeros fallecimientos. Según Ribó, era la primera queja recibida por la institución en la que se establecía “un nexo causal entre unos recortes” y la muerte de pacientes en lista de espera. Tanto la Consejería de Salud como el hospital remitieron documentación de forma voluntaria para esclarecer los dos casos.

La primera queja recibida por la institución en la que se establecía “un nexo causal entre unos recortes” y la muerte de pacientes 

El Hospital de la Vall d'Hebron negó desde el primer momento cualquier vínculo entre las dos muertes y los recortes y achacó los fallecimientos a las patologías de los pacientes. Así lo confirmó la investigación del Síndic, que finalizó una semana después de la presentación de la queja. En su resolución, Ribó aseguró que no había “indicios concluyentes” que vincularan la muerte de los dos pacientes coronarios con las reducciones presupuestarias.

La investigación concluyó que uno de los pacientes había fallecido a pocos días de la intervención quirúrgica y que “las reducciones presupuestarias no habrían afectado a la realización de la operación”, mientras que en el otro caso no se consideró que “fuera urgente” y, en consecuencia, se trató de una decisión relacionada con “criterio médicos”, no de recortes. Desde entonces el Síndic no ha tenido conocimiento de nuevas quejas ni ha realizado más investigaciones, según ha confirmado a este diario la institución.