Barcelona ha acogido el encuentro anual de cardiólogos más importante del mundo. Este miércoles, los más de 31.000 expertos cerrarán el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología con muchas respuestas, muchas novedades y algunos interrogantes sobre la mesa. Pero sin duda, cerrará un simposio relevante tanto para el mundo facultativo como para una ciudad que se recupera de aquel fatídico 17 de agosto. De todo ello, los principales hitos tratados, los interrogantes aún por abordar y el papel de la ciudad hemos hablado con el cardiólogo Xavier Viñolas. El responsable de la Unidad de arritmias en el Hospital de Sant Pau y en el Hospital Quirón y presidente de la Societat Catalana de Cardiologia hace un repaso al pasado, presente y futuro del mundo del corazón de nuestra ciudad.

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Imagen del doctor Xavier Viñolas / Topdoctors

¿Cuáles han sido las principales novedades presentadas en el congreso?
Bueno, eso no es fácil de decir. Es un congreso donde hay más de 30.000 personas, miles de representaciones en el congreso mundial de cardiología, una de las áreas con más innovación de los últimos años. Pero diría que, en resumen, hay una cosa muy relevante: que se ha celebrado que hace 40 años se empezó la angioplastia coronaria, que es la manera de desobstruir las arterias coronarias sin cirugía cardíaca.

40 años que han marcado un congreso de cardiólogos, principalmente por las técnicas menos invasivas. Exactamente, ¿qué ha supuesto en el mundo de la medicina?
Hace 40 años, lo único que se podía hacer era abrir y hacer un bypass coronario, pero entonces se empezó a hacer con un cateter, el cual se pone por una arteria obstruida para volver a abrir el paso en esta arteria. Inicialmente, se creyó que sería para unos cuantos enfermos, para muy pocos. Pero en todo el desarrollo técnico de nuevos cateters, se produjo la aparición de stents, que cuando inflas el globo, se expanden y mantienen el vaso abierto. También fue relevante la aparición posterior de fármacos que están adheridos para que no se vuelvan a formar una placa de arterioesclerosis en esta zona.  

¿Qué destacaría de entre los avances más recientes?
Hasta ahora, a quien tenía una válvula mal no se nos ocurría otra forma de arreglarla que haciendo una cirugía cardíaca. Sacabas la válvula y ponías una metálica o biológica.  En los últimos años se pensó que algunas de estas válvulas se podían poner también en cataterismo.

El uso de la polipíldora o los electrocardiogramas a jóvenes, algunos de los temas que se han abordado en el Congreso Europeo de Cardiología / Rafael Díaz (EFE)

Una intervención mucho menos invasiva...
Exacto. ¿Para qué enfermos creíamos que podría ir bien? Para aquellos que no se podían operar porque eran muy grandes, porque tenían mucho riesgo… Imagina, si tienen 85 años y muchas enfermedades, el riesgo quirúrgico era grande y estos enfermos estaban condenados a morir, pero han sido rescatados. Viendo los buenos resultados, técnicamente estas válvulas son cada vez más buenas, más fáciles de poner, y se empezó a  plantear que a lo mejor, muchos en enfermos se substituiría la cirugía. En el mundo de la parte invasiva, estos son dos puntos importantísimos que se han reafirmado en el congreso. La otra gran parte es el mundo de la prevención. Una de las grandes causas de mortalidad, la primera o segunda después de los cánceres, son las patologías cardíacas.

Hablando sobre prevención, ¿qué consejos básicos deberíamos llevar a cabo para preservar la salud de nuestro corazón?
Hay varios, pero es muy importante combatir una epidemia que tenemos en el mundo occidental y que es la obesidad. No empieza en la edad adulta, sino que empieza en la infancia. Pero las enfermedades no van asociadas solas. Si se combate la obesidad, también hay que conseguir dejar de fumar. Es muy importante. A veces relacionamos el fumar como inductor de enfermedades y de cáncer de pulmón, cuando el fumar tiene unas implicaciones enormes en las enfermedades cardiovasculares.

La otra medida es que la gente hipertensa tenga un control muy estricto de la presión. O bien por dietas o bien tratándose con la medicación. También que el control de la diabetes sea muy estricto. Si uno tiene el azúcar alto y tiene diabetes, una enfermedad que no da síntomas, puede ser un problema porque no ves que va trabajando por detrás.

El último punto es hacer un poco de ejercicio físico. Tenemos la obsesión de pensar que es hacer deporte y no es hacer deporte, es cambiar un poco nuestros hábitos de vida: que caminemos un poco todos los días, que subamos las escaleras…

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¿Y cuáles son los principales retos de la cardiología?
Una cosa que nos lleva a pensar es que tendremos enfermos pluripatológicos: enfermos con edada avanzadas, con varias patologías que no podremos hacer un abordaje desde un solo punto de vista. Es decir, que deberá haber mucha más colaboración entre diferentes especialidades para ver al enfermos desde todo el ángulo. Es decir, verlo en 360 grados.

¿Qué supone para la ciudad acoger un congreso como este?
El hecho de tener el congreso en Barcelona es muy importante.  Permite una interacción con la ciudad y creo que es extremadamente relevante mantenerlo. No es fácil recibir a 30.000 o 40.000 personas porque se ha de tener unas instalaciones como las de Fira que son excepcionales. Pero también, cuando se hace el congreso no solo se piensa en las instalaciones, también se piensa en que se tenga un background de una cardiología potente y yo diría que la cardiología catalana, dentro de España, es absolutamente puntera. No solamente asistencialmente con los hospitales, sino también en investigación. Probablemente, somos el pool de los pools de investigación más relevantes de España.

Un pool cardioólogo que podría convivir con la sede de la Agencia Europea del Medicamento (AEM). De conseguirla, ¿cuál cree que sería el impacto en la ciudad?
Es muy difícil mediar los impactos, porque uno puede medir los impactos económicos, mediáticos...yo diría que es importantísimo recibirlo porque  tiene un impacto a largo plazo enorme para una ciudad. siempre es mucho más fácil tener algo cerca físicamente que tenerlo lejos… De hecho, muchas ciudades la quieren y si lo quieren es que es importante y tiene mucho impacto.

La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau / EFE - Marta Pérez
Dolors Montserrat junto a Ada Colau / EFE - Marta Pérez

Desde las administraciones haste el sector está ilusionado y se muestra optimista...
Barcelona es una ciudad muy bien valorada. A veces pensamos que es solo por tener un buen clima, por estar bien localizada, bien comunicada... y no es solo eso. Está considerada una ciudad en la que se trabaja correctamente, pero está valorada desde el punto de vista científico en los grupos de investigación, por los hospitales, por la sanidad… Ahora lo único que queda es un poco de suerte, porque hay decisiones políticas que se escapan. Pero por otro lado, la unión de todas las administraciones, la imagen de que tenemos un proyecto común como pasó con la olimpiadas que aunque es diferente… desde el exterior se valora mucho.