Pisos oportunidad, pisos cuquis, pisos diáfanos, pisos acogedores... O lo que en realidad son: pisos cutres. La mano de obra barata sumada a la dejadez de los propietarios da como resultado algo similar a las prisiones turcas. Suciedad, humedades y trastos. La desvergüenza de algunos barceloneses a la hora de promocionar sus hogares parece no tener límites.

Los portales inmobiliarios tienen auténticas joyas fotográficas con picas a rebosar de platos sucios o váteres con tablones como tapadera. Hogares donde la higiene brilla por su ausencia y en los que el fotógrafo tal vez haya necesitado botas para pasar por determinados pasillos. Con casco o sin él, en su mayoría los dueños coinciden en resaltar el abanico de “oportunidades” que representa para el interesado tener todo un piso a reformar “a su gusto”.

COCINAS CON RECUERDOS DE TODO LO QUE SE HA COCINADO

Lo que no parecen ser muy 'gustosos' son los platos que pueden salir de determinadas sartenes fotografiadas. Cocinas, templos de la gastronomía... ¿o de la grasa incrustada? Dentro del festival del eufemismo publicitario, se pueden llegar a vender lo que eran baldosas blancas como cerámica de diseño con pinceladas 'al chorretón'.

Incluso algunos grifos tienen su propia sombra de óxido antinatural. Y si hay fogones o vitrocerámica, gracias. En algunos anuncios la cocina viene a ser un camping gas o una placa eléctrica de acampada. Además, las superficies donde preparar los platos se reducen a un metro cuadrado.Por lo tanto, casi es más interesante apostar por el microondas y la comida precalentada que no utilizar hornos donde ya se cocinó el pavo de las navidades de 1978.

Si bien las cocinas suelen ser los colofones de la dejadez, hay habitaciones que no se quedan atrás. 'Grima' tal vez sea el adjetivo que mejor defina determinados colchones. Siendo la supuesta superficie en la que se han engendrado hasta cuatro generaciones distintas por su aspecto, estos sirven para añadir la casilla de 'amueblado' al anuncio. En las paredes de algunos incluso se perciben las marcas del roce cabelludo.

MUGRE ALREDEDOR DEL TRONO INCLUIDA EN EL PRECIO

Los lavabos y sus picas ya son de uso exclusivo para valientes. Algunos bares manolos incluso disponen de espacios más aseados que no determinados pisos. Por lo menos, su reducido tamaño sirve para que la mugre quede reducida a escasos metros cuadrados. La eficiencia del espacio en algunos incluso permite darse una ducha mientras uno hace sus necesidades con las piernas encogidas. En algunas ocasiones, el trono se encuentra precisamente sobre el plato de ducha con un diseño de lo más kitsch y vanguardista. Todo un ahorro de tiempo.

Aunque pueda parecer que las fotografías se hayan hecho en días de niebla, es la misma suciedad del cristal la que impide ver con definición qué hay más allá del zulo. En otras ocasiones, el propietario ha decidido colocar tablas de madera en las ventanas, como si esperara un huracán que nunca llega. Un fenómeno meteorológico que puede tardar en aparecer el mismo tiempo que un comprador sensato decide hipotecarse por susodichas paredes.