El director de Calidad y Seguridad Asistencial del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, señaló en marzo que Barcelona es una de las ciudades europeas con mayor riesgo de contagio de zika, debido al gran número de personas que aterrizan en el aeropuerto de Barcelona y la presencia en la ciudad del mosquito tigre, vector que transmite la enfermedad.

El jefe de servicio de Vigilancia y Control de Plagas Urbanas de Barcelona, Víctor Peracho, ha confirmado a Metrópoli Abierta la existencia de un “riesgo potencial evidente” de que se dé un caso autóctono de zika o de otras enfermedades que se transmiten de igual manera como el dengue o la chikungunya. Por ello trabajan en el control de la población de mosquito tigre, para reducir las probabilidades de contagio.

El mosquito tigre es una especie invasora que sólo precisa de una minúscula balsa de agua para poner sus larvas y reproducirse. En Barcelona se contabilizaron en 2016 hasta 50 puntos de riesgo de reproducción del mosquito tigre, 18 menos que el año anterior, por lo que Peracho considera que “estamos acertando en el programa de vigilancia de puntos de riesgo”.

COLABORACIÓN CIUDADANA

Pero sin la colaboración ciudadana los esfuerzos de la administración son en balde. Muchas veces estas balsas de agua que permiten a los mosquitos depositar sus huevos y que las larvas eclosiones se encuentran en propiedades privadas, donde la administración no tiene acceso. Evitar las acumulaciones de agua, como en los platos que se colocan debajo de las macetas, es suficiente para impedir que se reproduzca este insecto.

Existe un protocolo, implementado por la Generalitat, para vigilar y controlar la arbovirosis (nombre que reciben estas enfermedades transmitidas por artrópodos), en el cual se establecen los protocolos de intervención, colaboración y coordinación de los servicios de epidemiología y de entomología. Hasta el momento no ha sido necesario activarlo, pero Barcelona reúne los requisitos para que se den casos autóctonos del zika.

PLAN DE CONTINGENCIA

Mientras no haya casos autóctonos de arbovirosis, el control de la plaga del mosquito tigre se centra en evitar su reproducción, atacando los hábitats donde pueden reproducirse, como explica Peracho. Pero si se detectara una epidemia, las intervenciones y estrategias de control cambiarían completamente y se atacaría también a las especies adultas.

El plan de contingencia prevé la actuación con químicos en la zona determinada en la que se haya detectado el caso. Aunque el producto sea pulverizado y volátil, tiene consecuencias para los humanos, por lo que el protocolo establece informar a los vecinos para que extremen las medidas de seguridad, como el cierre de ventanas durante las 24 horas que los químicos pueden estar presentes en el aire, y la acotación de la zona fumigada.