Nos guste o no, los roedores forman parte del ecosistema urbano. La presencia de especies como la rata de cloaca (ratus norvegicus), la rata negra (rattus rattus) o el ratón doméstico (mus musculus) en las ciudades se remonta a los primeros asentamientos humanos. Y, a mayor uso de los espacios públicos (y mayor generación de residuos), más plagas. De ahí que en verano acostumbren a darse repuntes de quejas vecinales por la presencia de estos mamíferos en parques y calles de Barcelona. Precisamente para no perder el control sobre estas plagas, el Ayuntamiento desdoblará efectivos desde finales de julio y hasta el próximo mes de noviembre en una 'operación anti-roedores' en la que prevé realizar hasta 15.000 intervenciones.

El pasado 2016, los técnicos de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, a cargo del control de plagas, recibieron unas 1.600 quejas vecinales que alertaban de la presencia de ratas en las calles y parques de la capital catalana, lo que supuso unas 12.500 intervenciones. En lo que llevamos de este 2017 ya se han registrado unas 800 llamadas por lo que la previsión es que el número de intervenciones al finalizar el año alcance las 15.000. Aunque una de las causas de este repunte es precisamente la mayor presencia de técnicos de vigilancia y control en la vía pública.

Ante estas cifras, la Comisionada de Salud del consistorio barcelonés, Gemma Tarafa, ha querido desactivar posibles alarmas y ha recordado que “la presencia de roedores no se ha convertido en un problema de salud pública en Barcelona”. No lo es en la actualidad y "no queremos que lo sea en el futuro", ha apostillado.

TRAMPAS Y VENENO

Para evitarlo, los técnicos instalan trampas diseñadas específicamente para roedores, que se abren sólo con una llave especial, con veneno en su interior. Estas trampas se colocan en espacios públicos de la ciudad, como parques y calles, y además de controlar las plagas también sirven para constatar si los roedores se encuentran en las inmediaciones. De hecho, el veneno no hace efecto en las ratas de forma inmediata sino que les permite llegar a sus madrigueras, donde fallecen habitualmente al cabo de pocos días.

Otro de los procedimientos más empleado es el veneno en forma de pastilla de jabón que se coloca en las rejas de algunas cloacas, donde las ratas suelen ubicar sus refugios y encontrar alimento.

Por zonas, las que más alertas reciben por la presencia de ratas son el barrio de la Guineueta, en Nou Barris; en una zona de la calle Pere IV, en el distrito de Sant Martí; en el barrio Gòtic, de Ciutat Vella y alguna pequeña plaza de Sant Andreu de Palomar.

DIFICULTADES EN ESPACIOS PRIVADOS

Sin embargo, cuando el espacio en el que se detectan ratas u otros roedores es privado, el consistorio necesita tener el permiso del propietario o iniciar un proceso judicial para poder acceder al mismo a través de los distritos. Una procedimiento que, lógicamente, provoca la ralentización de la intervención de los técnicos de control de plagas.

Por eso, Tarafa ya ha adelantado que actualmente la Agencia de Salud Pública de Barcelona "trabaja con los servicios jurídicos del Ayuntamiento para que este tipo de intervenciones se puedan hacer con más celeridad".

Además, el consistorio está elaborando un estudio para conocer la densidad de roedores que tiene la capital catalana y que prevé finalizar para el segundo trimestre de 2018. Con este estudio, "Barcelona será posiblemente la primera ciudad del mundo que conocerá la densidad de roedores que tiene", ha apuntado la Comisionada de Salud.
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