El pasado 3 de noviembre, la Síndica de Greuges, Maria Assumpció Vilà, recibió la queja de un ciudadano que, según exponía, coincidiendo con el día de Todos los Santos acudió al cementerio de Collserola y encontró el nicho de su suegro vacío. Había sido desahuciado, los restos se habían trasladado a una fosa común, de donde no se pueden recuperar, y se habían destruido el resto de elementos físicos del nicho. Ante esta situación, la familia pidió una explicación a Cementiris de Barcelona, que le comunicó que la tasa correspondiente al alquiler del sepulcro constaba como impagada desde 2011. Una deuda que la familia asume como cierta, pero de la cual asegura no haber tenido conocimiento previo.

“Llevar los restos de una persona, sin conocimiento de la familia, a una fosa común, de dónde los restos no se pueden recuperar, puede producir daños morales y puede ser merecedor de una indemnización económica”, opina la síndica. Desde Cementiris de Barcelona también lamentan que se haya llegado a esta situación, pero recuerdan que “se ha cumplido estrictamente con el protocolo vigente”. Según explica uno de sus portavoces, el proceso de notificación del impago de la tasa se inició hace cinco años, lo que contradice la versión de los familiares, y, de acuerdo con la normativa, se informó de que se procedería al desahucio del nicho con seis meses de antelación.

V.S., la persona que se encontró vacío el nicho de su suegro, explicó su versión a Metrópoli Abierta. "Desde Cementiris de Barcelona han tratado el caso sin la menor sensibilidad. Cuando fui a pedir explicaciones, me enseñaron una carta cerrada que, además, no tenía firma alguna. Es posible que se presentaran en casa, pero mi mujer y yo trabajamos y no recibimos ninguna carta, insisto. Lo mínimo que pido son disculpas", recalca V.S. "Nos trataron fatal. Hacen y deshacen a su antojo y estoy decepcionado. Me cuestan más las flores que le llevo a mi suegro a Collserola que los 60 euros que me reclaman por la factura", añade.

Si bien la síndica reconoce que la empresa municipal actuó conforme a las previsiones de la Ordenanza de cementerios respecto al procedimiento de caducidad del título funerario (en este caso, la pérdida del nicho), VIlà considera que, dadas las consecuencias irreversibles que comporta, hace falta extremar las precauciones y asegurarse de que la persona titular conoce el procedimiento. Entre las sugerencias de Vilà a la empresa funeraria municipal se incluye la de aplicar un protocolo de notificación superior, con la finalidad de asegurar que la persona titular es conocedora del proceso y de sus consecuencias.

"SE PODRÍA HABER EVITADO"

Concretamente, en la resolución que ha emitido, la síndica subraya que Cementiris de Barcelona intentó únicamente el cobro de la tasa a través de la domiciliación bancaria pero no consta que se haya perseguido la deuda en vía ejecutiva, hasta llegar al embargo de la cuenta. Visto el tiempo transcurrido desde el último pago y el desahucio del nicho, si se hubiera iniciado el cobro de la deuda por la vía ejecutiva, considera Vilà, la persona interesada habría tenido conocimiento de la deuda a través de las diferentes notificaciones que se hacen desde el Instituto Municipal de Hacienda o a través del aviso de retención de la cantidad de la entidad bancaria, lo que “podría haber evitado el traslado de los restos a la fosa común".

Además, Vilà propone habilitar un espacio intermedio donde se puedan depositar los restos identificados durante un tiempo determinado antes de trasladarlos a la fosa común. Sin embargo, desde Cementiris de Barcelona aluden a que los cementerios de la ciudad no tienen la capacidad suficiente para albergar este tipo de espacio, aunque consideran que el periodo de un año de espera hasta que se cambian de lugar los restos ya cumple con esta misma función de evitar el traslado inmediato. "Estamos ante un tema muy sensible, por lo que es importante subrayar que nunca de actúa deprisa y corriendo, sino siempre de acuerdo con una normativa", añaden desde la empresa municipal.

SIN CIFRAS SOBRE LOS DESAHUCIOS DE NICHOS

La síndica considera que este no es un caso aislado y advierte de que ya había recibido alguna queja en años anteriores. Así mismo, también consta la existencia de sentencias judiciales previas favorables a les persones reclamantes en casos parecidos. Ahora, Vilà tiene previsto ampliar la investigación y pedirá a Cementiris de Barcelona el número de sepulturas desahuciadas durante los últimos años en la ciudad.

Una cifra que, según ha informado la empresa municipal a Metrópoli Abierta no puede facilitarse debido a que “la casuística es muy variada y podría dar pie a confusiones”. Sin embargo, afirman que se trata de “una proporción ínfima en relación al nombre de supulturas” y que bajo ningún concepto se trata de una situación extendida.