Este martes llega uno de los días más caóticos del año para los padres: la vuelta al cole. Madrugones, prisas y atascos para llevar a escuelas e institutos a los más de 363.000 niños y niñas que empiezan nuevo curso en Barcelona. Un nuevo curso que comienza marcado por los atentados del pasado 17 de agosto, por el estreno de diez centros educativos públicos y por las quejas de la concertada, que se considera discriminada por falta de recursos.

Romper la rutina de las vacaciones de verano será uno de los principales retos de los padres. “Estos últimos días hemos intentado poner un poco de orden en los horarios para que los niños se empiecen a acostumbrar, pero no es una tarea fácil”, reconocen Eulàlia y Miquel, que tienen tres hijos, el más de pequeño de los cuales dará el salto a P3. “La experiencia de otros años nos ayuda un poco y la verdad es que hasta ellos tienen un poco de ganas de volver”, aunque sea para ver a sus amigos.

DIEZ NUEVOS CENTROS

Casi 180.000 alumnos están matriculados en los centros públicos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria, 2.163 más que en el curso anterior. Para hacer frente a las nuevas necesidades educativas, el Consorcio de Educación de Barcelona ha incorporado 560 profesores y sitúa el cuerpo docente en 9.001 profesionales, lo que, unido al aumento del número de grupos, ha permitido reducir ligeramente la ratio de alumnos por aula y la de alumnos por profesor.

Este año la demanda de escuela pública ha vuelto a crecer y ya concentra el 49,3% de las plazas, por lo que casi se logra la paridad con las concertadas y las privadas. Para responder a este aumento, se han construido diez nuevos centros: seis escuelas (Eixample 1, Eixample 2, Cartagena, Anglesola, Gràcia y Flor de Maig), de las cuales cinco están en barracones; un instituto (Martí i Pous), también en módulos; y tres institutos escuela (Antaviana, Trinitat Nova y El Til·ler).

Existe cierta preocupación entre los padres que llevarán a sus hijos a escuelas que están en barracones, aunque tal y como explicó a Metrópoli Abierta el presidente de l’Associació de Famílies d’Infants (AFI) de l’Escola Industrial, Oriol Duran, que llevan un año en módulos prefabricados: “El barracón como tal no es un problema, porque son módulos que están acondicionados, pero los patios son pequeños”. Duran señaló la ausencia de equipamientos básicos como una cocina o un gimnasio los verdaderos problemas de estas escuelas temporales.

CRÍTICAS DE LA CONCERTADA

Las escuelas concertadas empiezan el curso con críticas por la insuficiencia del módulo del concierto que la Generalitat. Según las principales entidades que representan a los centros concertados, el canon que paga la conselleria de Educación no cubre ni el 50% del coste real de cada plaza, lo que pone en riesgo el futuro de algunas escuelas y supone “una discriminación” hacia este tipo de colegios.

"La libertad de elección de centro responde a esta voluntad y hay que velar por evitar las restricciones", argumentan. Los centros denuncian que "la estadística de la financiación y el gasto de la enseñanza privada muestra la desigualdad y discriminación en esta financiación". Las escuelas concertadas afirman que el coste total por alumno en los centros públicos fue de media de 6.940 euros, mientras que la Generalitat paga por debajo de los 2.900 euros por plaza a los centros concertados.

EXPLICAR EL ATENTADO, UN RETO

¿Por qué mataron a 14 personas en la Rambla? ¿Los musulmanes nos odian? ¿De qué huyen los refugiados? Estas son algunas de las preguntas que a buen seguro tendrán que responder muchos profesores barceloneses tendrán que responder la semana que viene cuando empiece un nuevo curso. Preguntas que muchas veces ya cuesta responder cuando las formula un adulto y que adquieren un nuevo grado de complejidad en boca de un niño o una niña que seguramente nunca ha oído hablar del salafismo, el extremismo o los movimientos migratorios.

Para facilitar un poco la tarea, el Ayuntamiento ha puesto en marcha “Barcelona Educa per la Pau”, un página web con recursos y materiales educativos que ayuden a profesores y familias a abordar el atentado del pasado 17 de agosto en la Rambla. “Una vez han pasado los momentos de profundo trasiego, emocional e intelectual, toca seguir trabajando por una educación fundamentada en una cultura de la paz y la no violencia”, explica el comisionado de Educación y Universidades, Miquel Àngel Essomba.