Barcelona inaugurará seis nuevas escuelas de educación infantil y primaria el primer día de cole, el 12 de septiembre. Seis nuevos centros de los cuales cinco estarán en barracones y un sexto se ubicará en la antigua biblioteca Can Rosés (distrito de Les Corts), readaptada como escuela provisional hasta que esté construido el futuro inmueble del CEIP Anglesola. Un incremento “sin precedentes”, según apuntó la teniente de alcalde de Drets Socials, Laia Ortiz, en el que los módulos prefabricados y la innovación pedagógica redimensionarán el mapa educativo de la ciudad.

El Eixample es el distrito con más novedades. En él, ante la insistente demanda de los vecinos, se abrirán tres nuevos centros con siete líneas de primaria para el curso 2017-2018. En total habrá 175 nuevas plazas de P3. Por un lado, la próxima semana abrirá sus puertas prefabricadas la escuela Eixample 1 de dos líneas, situada en el solar junto a La Modelo (Entneça 155). La segunda será la Eixample 2, también de dos líneas, ubicada en el solar de Can Roger (Roger de Flor, 217-219), en el barrio de la Sagrada Familia. La tercera y última, la escuela Cartagena, de dos líneas aunque este grupo tendrá un grupo más, como explican desde el consistorio. Estará situada en la calle Cartagena 167, cerca de Les Glòries.

Un operario trabaja en la construcción de la escuela en barracones de La Modelo / M.S.
Un operario trabaja en la construcción de la escuela en barracones de La Modelo / M.S.

GRÀCIA, SANT MARTÍ Y LES CORTS

En el distrito de Gràcia también contarán con una nueva escuela pública de dos líneas, con nombre homónimo hasta que la comunidad decida uno definitivo. Ubicada en la calle Encarnació, donde antes había un parking de superficie, sigue los pasos de la escuela L’Univers, que se inauguró al inicio del curso 2009-2010 también en barracones y que fue trasladada a la isla situada entre las calles Bailèn y Quevedo. En este caso, el curso empezará el próximo 12 de septiembre con 50 alumnos iniciales ampliando así la oferta educativa pública en el distrito.

El quinto y último centro de nueva construcción a base de módulos prefabricados es la Escola Flor de Maig. Situada en la calle Llacuna 87, en el barrio del Poblenou del distrito de Sant Martí, tendrá los barracones instalados junto al lado del instituto Maria Espinal con dos líneas educativas que provienen de los dos grupos adicionales de P3 de l’Escola Llacuna del mismo distrito. Por último, el Ayuntamiento ampliará su oferta pública educativa con la escuela  Anglesola que, a diferencia del resto, no empezará el curso en módulos prefabricados sino en la antigua Masia Can Roses que hasta la fecha hacía las veces de biblioteca municipal.  

LA EXPERIENCIA EN BARRACONES

Padres, madres y alumnos descubrirán este septiembre lo que supone ir a una escuela en barracones, pero según la experiencia del presidente de l’associació de famílies d’infants (AFI) de l’Escola Industrial, Oriol Duran, que llevan un año en módulos prefabricados. “El barracón como tal no es un problema, porque son módulos que están acondicionados, pero los patios son pequeños”, apunta y señala la ausencia de equipamientos básicos como una cocina o un gimnasio los verdaderos problemas de esta escuela temporal.

Niños entrando en la escuela / EFE
Niños entrando en la escuela / EFE

Duran también indica que a las famílias de l’Escola Industrial les dijeron que iría al futuro centro que debería abrir en La Modelo, dentro de cuatro años, pero ahora con la instalación de la escuela Eixample 1, no tienen claro si finalmente ocuparán ellos la futura escuela o la compartirán con los alumnos de este nuevo centro, el Entença 1.

INNOVACIÓN PEDAGÓGICA

Todas las nuevas escuelas tienen dos puntos en común. El primero es el abordado, los módulos prefabricados y el segundo, el modelo educativo con el foco puesto en la innovación pedagógica, siguiendo los pasos de la escuela Encants, pionera en esta apuesta escolar. Una apuesta que nace de una propuesta, de un marco base, denominado Escola Nova 21.

Este no es más que eso, un marco educativo, como explica el coordinador de Escola Nova 21, David Pérez, en base al cual, cada centro educativo de creará su propio modelo pedagógico en el que las clases giran entorno a los niños y no al revés. “No es una propuesta concreta, sino un programa que busca inspirar el planteamiento de esta ola de cambio que proponemos”, señala Pérez.

Son muchos los puntos claves de este marco educativo que pretende inspirar a las aulas, pero a grandes rasgos, Pérez los resume en cuatro puntos:

  1. El propósito de la escuela es el desarrollo de competencias tanto individuales como colectivas, entre las que destacan el hecho de “aprender a conocer, aprender a hacer cosas, a convivir y a ser”.
  2. Que las prácticas de aprendizaje se centren en cómo aprenden las personas, haciendo que el alumno sea el centro; fomentando el aprendizaje colectivo o teniendo en cuenta las emociones y la motivación de los alumnos.
  3. La evaluación también es clave en este marco, poniendo el acento en que no hay que fomentar la competitividad por las notas dentro de las aulas.
  4. Por último, que la predisposición del centro educativo sea la de innovar y convertirse en una “escuela abierta a su entorno”, explica Pérez.

“No inventamos nada nuevo. Recogemos la experiencia en Catalunya y el conocimiento internacional”, puntualiza.

Una apuesta por los métodos novedosos en la red pública cada vez más deseada. De hecho, en los últimos años se ha corregido el gran desequilibrio que había entre la privada y la pública, con una superioridad de la concertada. Traducido en números, la red educativa pública escolariza al 49,6% de la población entre 3 y 16 años mientras que  la privada, al 50,4%.