Ignasi Belda es el Director del Parc Científic de Barcelona, el cluster de conocimiento e investigación de la Universitat de Barcelona. Pero es algo más. Belda es un brillante científico, experto en biofarmacia, al cargo de una institución que lidera la biomedicina en Europa.

Una institución que se codea, de tú a tú, con los centros de biomedicina más avanzados del mundo occidental. Los centros similares de biomedicina de Estados Unidos, Canadá, Alemania o Gran Bretaña juegan en la misma Liga que el Parc Científic de Barcelona. Juegan la Champions League del conocimiento médico.

Barcelona también tiene un equipo de científicos capaces de ganar la Champions League de vez en cuando. Como el Barça. Las instalaciones del Camp Nou están a escasos metros del Parc Científic de Barcelona. ¿La excelencia se contagia? No. Es más bien el trabajo duro. El día a día.

Estos centros están definiendo ahora mismo cuáles serán las medicinas que combatirán el cáncer dentro de 10 o 15 años. Son medicinas que harán del cáncer una enfermedad curable en un futuro a medio plazo.

El Parc Científic de Barcelona es una pequeña ciudad de científicos dentro de la gran Barcelona metropolitana.
Yo siempre explico que es una infraestructura de país, como lo podría ser el Aeropuerto de Barcelona. El aeropuerto pone al alcance de las compañías aéreas una serie de servicios, como repostaje de aviones, recogida de maletas, limpieza… Nosotros hacemos lo mismo con la ciencia. No hacemos investigación per se, sino que procuramos que todos nuestros clientes investiguen sin preocuparse de temas que son de poco valor añadido para ellos.

Yo siempre explico que el Parc Científic de Barcelona es una infraestructura de país, como lo podría ser el Aeropuerto de Barcelona

¿Puede poner un ejemplo?
En el ciclo biomédico, se utilizan mucho las moscas del vinagre, de la fruta. Cuando se pasa la fruta, esta mosca queda por encima. Es una mosca muy valiosa para la investigación biomédica. En el Parc Científic de Barcelona tenemos millones de estas moscas y las alimentamos cada día con kilos de papilla. Las empresas de investigación biomédica, de esta manera, no se han de preocupar de este trabajo farragoso.

Sólo han de investigar.
Exacto. Lo mismo pasa con las batas de los clientes, que cada día las limpiamos y esterilizamos. Tenemos 30 servicios científicos más que ofrecemos a la comunidad científica para que las empresas se centren sólo en la investigación y todo les sea más fácil.

¿El Parc Científic sería una ciudad dentro de la ciudad?
Es que albergamos a más de 100 instituciones. Muchas de ellas son empresas privadas de investigación biomédica. También tenemos aquí a cinco instituciones públicas de investigación. Somos una comunidad de 2.600 personas. Hay mucha comunicación y colaboración entre todas las empresas y las instituciones públicas. Por ejemplo, científicos de muchos ámbitos se pueden citar en nuestra cafetería, en los dos restaurantes que están en nuestras instalaciones, o en nuestras salas de reuniones. En cualquier momento puedes intercambiar ideas. Somos un clúster de investigación único en el Sur de Europa.

¿No hay nada parecido en la Europa mediterránea?
En Catalunya hay 16 parques científicos y tecnológicos, pero como éste no hay ninguno. Nuestra especialidad son las ciencias de la vida. A diferencia de los parques científicos especializados en las ciencias de la vida, nosotros acogemos tanto al sector público como al privado. La colaboración entre lo público y lo privado aquí tiene lugar de forma natural.

¿Y en el norte de Europa hay algo parecido? ¿En Alemania quizás?
Sí. Y en el Reino Unido. Tenemos colaboramos muy potentes con el Quebec. Pero más que colaboraciones, son relaciones de amistad con otros parques científicos. Nos reunimos para no repetir errores. Cada tres o cuatro meses, los 86 parques científicos de España se reúnen para ver qué funciona en un sitio y qué no funciona. Hace poco he ido a Munich, porque tenemos muy buena relación con su Parque Científico.

Lógicamente, le tenemos que preguntar por la candidatura de Barcelona a la Agencia Europea del Medicamento. ¿Qué opciones ve?
Es un tema que nos ilusiona mucho.  La candidatura de Barcelona tiene grandes puntos a favor. Uno de ellos, aunque parezca una frivolidad, pero que es muy importante, es que somos la única candidatura que ya dispone de un edificio para albergar a la Agencia Europea del Medicamento. Esto no lo tiene ninguna otra candidatura.

La colaboración entre lo público y lo privado aquí tiene lugar de forma natural

La Torre Agbar.
Claro. Esto es importantísimo. Cuando se decida a dónde va la agencia, habrá que mover al personal y a los expedientes. Nuestra candidatura es la única que, de manera inmediata, pone a disposición de la agencia un edificio para comenzar el traslado. Si se da el caso, al día siguiente de la decisión ya puede comenzar la mudanza. En cambio, otras candidaturas han de construir edificios y acondicionar espacios. Esto puede demorar mucho el traspaso. Uno de nuestros grandes puntos fuertes, pero no el único, es éste.

¿Otros puntos fuertes?
La ciudad de Barcelona. Es una ciudad muy internacionalizada. Aquí hay una gran capacidad para acoger nuevas culturas, nuevas nacionalidades. Precisamente, como ya hay otras agencias de la Unión Europea que están en Barcelona, ya tiene infraestructura para acoger funcionarios.

Ignasi Belda, Director del Parc Científic de Barcelona / ÁLEX M. FRANQUET
Ignasi Belda, Director del Parc Científic de Barcelona / ÁLEX M. FRANQUET

¿Cuáles son esas otras agencias?
Una rama del tema nuclear. Por ejemplo, en Barcelona ya tenemos una escuela europea. Es una infraestructura importante para que los hijos de los funcionarios puedan ir al colegio. La inversión que la Unión Europea tendría que hacer en Barcelona es más pequeña que en otras ciudades.

¿Y en contra? ¿Qué va en contra de Barcelona?
Yo pienso que en contra no tenemos nada. Ahora ya todo queda en cómo nuestros políticos, y nuestros diplomáticos, puedan jugar las cartas. Yo, en contra, no veo nada.

¿Y qué cartas está jugando la competencia de Barcelona?
Cada ciudad tiene sus cartas. Ámsterdam es una candidatura muy fuerte. Copenhague, igual. Ellos juegan otras bazas. Ámsterdam es una ciudad central a nivel europeo. Estás muy cerca de Alemania, Francia y de los países nórdicos. Esto no lo tenemos tan a favor.

¿Y Copenhague?
Una ventaja que tienen estas ciudades en relación a Barcelona es la ubicación de su sede nacional del medicamento. Es decir, la Agencia Española del Medicamento no está en Barcelona. Está en Madrid. En cambio, la de Holanda sí que está en Ámsterdam y la de Dinamarca sí que está en Copenhague. Eso facilita que ellos ya disponen de muchos funcionarios preparados, gracias a que tienen su agencia nacional ubicada allí. Pero Barcelona puede paliar muy bien este efecto. Al final, Madrid tampoco está muy lejos. Son dos horas y media. Y una Agencia Europea del Medicamento  (EMA) son funcionarios europeos. Por tanto, imagino que muchos funcionarios que ahora están en Londres vendrían a Barcelona.