Inés Arroyo (Barcelona, 1994) no es modelo, es influencer. Forma parte de ese grupo de personas con cierta credibilidad para ciertos temas. En su caso, la moda. Hace cuatro años, cuando poca gente conocía la red social Instagram, empezó a subir fotos con sus conjuntos diarios. De forma masiva comenzó a ganar seguidores hasta el día de hoy, que ya suman casi medio millón. Ese reconocimiento y su pasión por la moda contribuyeron a que diera al salto al mundo empresarial. Hace poco más de un año impulsaba junto con dos socios la startup laagam, una línea de moda femenina que reivindica las prendas básicas atemporales.

Lejos de la formalidad, Inés viste unos vaqueros negros, un jersey ancho y una boina. Se muerde tanto las uñas que apenas tiene. Lejos de la superficialidad, la instagramer mira a los ojos y habla con naturalidad. “laagam no es solo una marca, es un universo”. El nombre de la startup se inspira en la palabra de origen sueco “lagom”, que significa ni mucho ni menos, sino lo esencial. “Eso es lo que queremos transmitir con Laagam, la versatilidad en las prendas básicas”. Quisieron poner el término en femenino, porque está dirigido a mujeres “que se valen por sí mismas, todoterrenos, que se comen el mundo”.

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Primero, la calidad. Toda nuestra ropa es Made in Barcelona. Luego, la proximidad: conocemos a los proveedores, a los confeccionistas. Vamos, como mínimo, dos veces por semana a los talleres. Además, nuestras prendas de ropa no pasan de moda. Por último, la experiencia de compra: somos exigentes con la forma en la que llega el producto al cliente, el envoltorio, el estado.

Algunas prendas de la firma Laagam
Algunas prendas de la firma laagam 

MADE IN BARCELONA

No vendemos la marca España, sino la marca Barcelona porque es una ciudad cosmopolita y de referencia”, dice Inés Arroyo. Según datos de la Fundación Mobile World Capital, Barcelona se ha consolidado este 2017 como quinto centro de actividad (hub) europeo de concentración de startups y el primero de España. laagam nace y se confecciona en Barcelona, aunque tiene una proyección internacional, por eso su página web está en inglés y la mayoría de sus clientes son extranjeros. “La gente extranjera aprecia mucho más nuestras prendas porque no tiene como referente la marca Inditex”. En España, según la influencer, Inditex ha hecho mucho daño. “La camisa de Zara es barata, vale 35 euros, pero una hora después de ponértela está arrugada, es made in Bangladesh y la lleva media ciudad”.

EL PLAGIO DE ZARA

En junio de 2017, laagam demandó a Inditex, la compañía de Amancio Ortega, por un posible plagio del diseño de una camisa que se vendía en Zara. Según Inés Arroyo, el plagio no fue solo de la camisa, que es especial porque se puede poner de tres formas diferentes, sino también los estilismos que puso Zara en la web. “Me enorgullece que un grande como Inditex se haya fijado en un pequeño como nosotros, pero por otro lado me entristece que se aprovechen así”, afirma, “aunque en este caso hemos salido ganando”, añade.

Una nueva línea, más informal, de la marca
Una nueva línea, más informal, de la marca

A los 16 años, Inés Arroyo empezó a trabajar en una tienda multimarca en Barcelona. Ahí se dio cuenta de que le encantaba la moda. Fue a las Fashion Week de París y de Milán con la dueña de la tienda. Más adelante hizo un curso de Fashion Business en Londres. Estudió empresariales en la Universidad Pompeu Fabra, sin perder nunca de vista su pasión por la moda y, cuando terminó, mientras trabajaba en Vogue, su hermano Diego Arroyo, vinculado al mundo de las startups, le propuso impulsar la marca.

“Al principio, no quise que se vinculara laagam conmigo, porque fue en un momento en el que muchas influencers sacaban sus propias marcas”, comenta la empresaria. “Tienen empresas que llevan sus marcas, pero no diseñan ellas. Es imposible compaginar ser influencer con llevar una empresa”, añade. Pero se dio cuenta que funcionaba mejor si se vinculaba la marca laagam con ella. Así que, dos semanas más tarde, les confesó a sus seguidores la verdad: que estaba detrás de la firma.

M.A: Antes de laagam, ¿Instagram se convirtió en una fuente de ingresos para ti?

Sí.

M.A: ¿Aún ahora podrías vivir solo de ello?

Sí.

M.A: ¿Se te pasa por la cabeza dejar de lado tu faceta de 'influencer'?

No, porque alimenta mucho a laagam. laagam tiene los seguidores que tiene porque yo tengo los seguidores que tengo. Pero ahora ya no le dedico tanto tiempo. Para que la empresa no pierda la esencia, tengo que estar yo siempre.

Modelos posando para la marca Laagam
Modelos posando para la marca Laagam

La marca empezó con cuatro prendas de referencia y ahora, un año después, ya vende más de 30. No solo ropa, también zapatos: acaban de lanzar una línea de zapatillas en colaboración con la marca barcelonesa Feners. Empezó como una e-commerce, pero ahora ya está presente en varias tiendas y tiene su propio showroom. Para dar a conocer la marca la instagramer ha contado con la ayuda de otras instagramers que, sin ella pedirlo, han subido fotos a la red con sus prendas laagam.

Inés Arroyo lo admite: es exigente. “Es muy fácil hacer crecer una marca y es muy fácil destruirla en muy poco. Por eso, somos cerrados: no queremos estar al lado de cualquier marca, ni en cualquier lugar. No quiero vender a punta pala, quiero que siga siendo un producto exclusivo y que las clientas se sientan especiales por llevarlo”. laagam, que nació en Barcelona, se expande por el mundo con rapidez. El “lujo asequible”, como lo definen ellos, parece que está triunfando. Y en este caso, en parte, gracias a Instagram.