El Cant dels Ocells, pieza del maestro Pau Casals e interpretado a violín por la Orquesta Árabe de Barcelona, ha dado el inicio a la ceremonia interreligiosa y ecunémico en recuerdo a las víctimas del atentado terrorista de La Rambla. Una por una, las 15 víctimas mortales de Barcelona han sido homenajeadas entre las paredes del Museu Marítim de Barcelona. Espacio habilitado este jueves para todas las personas, “crean lo que crean” y “quieran como quieran”.

“Que nuestro modelo de convivencia sea nuestra fortaleza”, ha rezado la conductora y actriz del homenaje, Carme Sansa. Un acto en el que, “con la cabeza bien alta, decimos que no tenemos miedo”, y en el que al hacer referencia a Gandhi, Sansa ha recordado que “no hay camino para la paz; la paz es el camino”. Al fin y al cabo, decenas de confesiones religiosas y agrupaciones ateas y laicas se han dado de la mano para lograr “un futuro que queremos construir con esperanza”.

El homenaje ha incidido especialmente en la pluralidad de identidades y confesiones de las víctimas. Por ello, a lo largo de la ceremonia se ha reiterado en varias ocasiones la idea que Barcelona es y continuará siendo “una ciudad abierta, diversa de paz, donde no hay cabida ni para el miedo ni el odio”, ha asegurado la actriz.

LA PAZ UNE LAS RELIGIONES

Los fragmentos religiosos que han leído los jóvenes de la Asociación Unesco por el Diálogo Interreligioso y el Grupo de Trabajo Estable de Religiones han tenido como hilo conductor la paz. Ideas como 'querer a los otros como uno se quiere a si mismo' (Toráh), 'defender la fraternidad' (versículos del Corán) o las ideas que expresa la primera carta de San Pablo a los Corintios en la Biblia, han planeado entre las 800 personas que han llenado el histórico edificio de las Drassanes.

“La idea de convivencia es la que han intentado destruir los atentados, y nuestra mejor respuesta es la paz y el reconocimiento de la diferencia”, se ha señalado en el acto organizado por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya. Además, la lectura de varios artículos de la declaración de los Derechos Humanos han resultado ser la columna vertebral de la sencilla ceremonia, pero emotiva a su vez.

El mosaico Miró en La Rambla, bajo una alfombra de flores y recuerdos / EFE
El mosaico de Miró en La Rambla, bajo una alfombra de flores y recuerdos / EFE

FLORES EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS

Como punto final al homenaje, decenas de jóvenes de las distintas religiones y creencias han aportado hasta 15 pomos de flores, donados por la asociación de Amics de la Rambla. Al final, cuando el cetro ya ha estado listo, el público ha roto la melodía de la Orquestra Árabe con un intenso y caluroso aplauso. De hecho, los aplausos y las lágrimas entre el público han vuelto a brotar en cuanto el ramo ha tomado el camino a La Rambla para ser depositado sobre el mosaico de Miró.

Entre las distintas autoridades políticas que han asistido al acto han destacado la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, el ministro de Justicia, Rafael Català y el delegado del Gobierno, Enric Millo. Autoridades que también se han sumado al solemne aplauso posterior a la lectura de Frederico García Lorca, sobre "La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona".