Ampliar los horarios, impulsar el turismo de compras y defender los intereses de los comerciantes. Con estos objetivos nació hace casi tres años Barcelona Oberta, una asociación que agrupa los principales ejes comerciales turísticos y que representa cerca del 70% de la oferta comercial de la capital catalana. Su directora, Nuria Paricio, no tiene pelos en la lengua y critica abiertamente la política turística de Ada Colau.

¿Qué es Barcelona Oberta?
Los comerciantes de los principales ejes turísticos de la ciudad (desde el Paseo de Gracia a La Rambla o el Born) nos unimos hace tres años para poner en valor lo que significa el turismo en Barcelona y promover una visión más cosmopolita del negocio comercial. No nos sentíamos representados en las asociaciones existentes, ya que entendíamos que una ciudad como Barcelona necesita menos restricciones comerciales.

Hablemos de restricciones... ¿Quieren abrir todos los domingos?
No. Estamos en contra, pero también rechazamos que solo se pueda abrir cinco domingos al año y de una forma totalmente dispersa. Eso no aporta nada. Lo que pedimos es flexibilidad en ciertos periodos del año, especialmente en otoño y primavera, cuando las compras turísticas crecen.

¿Son favorables a una liberalización de horarios?
No hay límites para la liberalización. Aquí lo que hay es un conflicto de leyes. Por un lado tenemos la directiva europea Bolkestein, que es claramente liberalizadora y se aplica abiertamente en Madrid. En Catalunya, en cambio, tenemos un modelo comercial mucho más regulado, un modelo que está ahora en manos del Constitucional.


Un estudio analizará la situación actual del comercio en Barcelona

Barcelona es la segunda ciudad preferida en Europa para el shopping turístico, pero no damos el servicio que el turista necesita

¿Es Barcelona un destino atractivo para ir de compras?
Después de Londres, Barcelona es la ciudad preferida en Europa para el shopping turístico. Somos una ciudad muy atractiva para los consumidores de todo el mundo, pero no damos el servicio que el turista necesita. Las restricciones comerciales y el discurso del actual Ayuntamiento no nos ayuda.

¿Qué discurso?
El turismo supone casi el 60% de la caja en los ejes comerciales más céntricos de la ciudad, pero en cambio el ayuntamiento está generando turismofobia, con un discurso que promueve la idea de que el turismo es malo y depredador. Les estamos diciendo a los turistas que se vayan. En los dos años de gobierno de Ada Colau todavía no se ha notado una caída de turistas, pero si seguimos así lo pagaremos.

¿Están en contra de la moratoria hotelera?
Estamos en contra en general de este discurso del Ayuntamiento y lo expresamos abiertamente. Queremos poner en valor el beneficio del turismo de compras, a nivel de puestos de trabajo e ingresos económicos para la ciudad. Es cierto que los barrios más masificados, como Ciutat Vella o la Sagrada Familia, necesitan una revisión, pero lo que se tiene que hacer es promocionar otros centros turísticos de la ciudad, como el Hospital de Sant Pau, Els Encants de Glòries o el Laberint de Horta, por ejemplo.

Han expresado reiteradamente esta preocupación al consistorio. ¿Confían en un cambio de rumbo?
Es muy difícil, porque tienen un discurso muy ideológico. Llegaron al consistorio con una serie de reivindicaciones sociales y vecinales que no cuestionamos, pero sin una política turística clara. Tenemos que definir qué turistas queremos y cómo podemos conseguirlos, pero este debate es muy difícil tenerlo con el actual gobierno.

Ada Colau junto a representantes de su partido / EFE ANDREU DALMAU

Los 'comuns' vienen de las barricadas y se han perdido la otra Barcelona, pero ahora están empezando a descubrirla

¿Qué partidos son más sensibles a sus reivindicaciones?
Los que menos nos entienden son la CUP y Barcelona en Comú. Vienen de las barricadas y se han perdido la otra Barcelona, una ciudad rica y diversa, pero ahora parece que están empezando a descubrirla. Con el PdCat, ERC, PP y Ciutadans nos entendemos mucho mejor, sin duda.

¿Y con el PSC?
Evidentemente también. Desde que han entrado en el Ayuntamiento tenemos como mínimo un interlocutor válido. El PSC entiende que esta ciudad es un abanico con ámbitos sociales y empresariales diversos, de diferentes velocidades. Con su llegada hemos notado una mejora, ya que antes parecía que volvíamos al Medioevo.

¿Hay permisividad con la venta ambulante?
El Ayuntamiento ha sido muy permisivo y ha provocado un efecto llamada evidente. Nos llaman desde otras ciudades europeas para darnos las gracias, ya que sus manteros se han ido a Barcelona. Ahora parece que el consistorio ha reaccionado, pero en zonas como la Barceloneta hemos tenido pérdidas de hasta el 70%. Veremos cómo evoluciona el tema, pero está claro que el Ayuntamiento es demasiado tolerante.