Acabar con las informaciones falsas y los rumores sin fundamento que corren por el mundo virtual. Sí, la intención puede resultar casi utópica, pero para conseguirlo todo el mundo tiene que ser corresponsable. O por lo menos así lo entiende el Ayuntamiento y las entidades que forman parte de Xarxa BCN Antirumors. Desde esta mañana de lunes ambas partes han puesto en marcha un protocolo para poner coto a los mensajes islamófobos y discriminatorios.

Si bien por ahora todavía es pronto para evaluar los resultados (como puede resultar obvio), al menos el hashtag #NoComparteixoRumors ya ha sido trending topic en Barcelona durante toda la mañana. Tal como ha reconocido la misma comisionada de Immigració, Interculutralitat i Diversitat, Lola López, los atentados del 17-A incrementaron el número de mensajes que cargaban contra el islam y la comunidad musulmana. Una cuestión que ahora buscan atajar y prevenir “empoderando”a los ciudadanos: “No cedamos ante ningún tipo de mensaje discriminatorio”, ha apuntado López.

Jóvenes musulmanas enseñan un cartel con el lema 'Islam es paz' / DGM

UN VIRUS INFORMATIVO

En opinión de Elena Caballé, representante de la Xarxa BCN Antirumors, muchos de estos mensajes tienen en común la ambigüedad informativa, la posibilidad de compartir-los de forma muy rápida y sin basarse en hechos reales. Factores que provocan que se comporte como si de un “virus” se tratase, ha asimilado. “Crecen súper rápido, pueden mutar y es muy difícil acabar con ellos”, considera. Y, ¿cómo acabar con ellos? Desmontando su base genética mediante información veraz. Contestando con links a noticias reales, explicándole al transmisor que no vas a compartir dicha información falsa o pidiéndole que deje de enviar temas tan nocivos pueden ayudar, explican desde las entidades.

De todas formas, desde SOS Racisme Jose Peñín recomienda apuntarse a las formaciones que ofrece la Xarxa para poder detectar y frenar los mensajes del odio mediante las herramientas que proporcionan. Al fin y al cabo el objetivo no es solo que los ciudadanos rechacen dicha información intoxicada, sino que extiendan sus conocimientos para hacer todavía más grande el dique. Tal como ha planteado Peñín, muchos mensajes son escritos por personas en solitario, aunque otros forman parte de campañas políticas perfectamente organizadas y diseñadas desde partidos de ultraderecha como Democracia Nacional Joven (DNJ).