Empleados más sanos y más productivos. Esa es la promesa que hace la startup barcelonesa WeFitter, cuya aplicación de salud y bienestar cuenta con 75.000 usuarios, a las empresas que contratan sus servicios. “A través de un sistema de recompensas y retos conseguimos mejorar un 35% la actividad física de los empleados, reducir un 40% el nivel de estrés y mejorar la productividad”, explica Roger del Sol, uno de los cofundadores de la compañía.

La idea era crear una plataforma que premiara a las personas por salir a correr, nadar o simplemente llevar una vida saludable (como ya habían intentado otros), pero tardaron poco tiempo en darse cuenta de que, además, había un gran interés entre aseguradoras y empresas para trasladar esa corriente runner a sus negocios. “Más allá del aumento de la productividad, las empresas consiguen beneficios directos como la reducción de las cuotas de las pólizas de salud e indirectos como la reducción del absentismo o la mejora del entorno de trabajo”, señala.

Por conseguir ciertos objetivos o superar retos específicos (al estilo Runtastic), los usuarios de WeFitter pueden conseguir regalos genéricos como un cheque regalo de Amazon, suscripciones a Netflix o productos deportivos. Por su parte, las empresas pueden establecer su propia tabla de recompensas, que en muchos casos incluyen días libres o viajes, aunque dependiendo del sector también pueden ofrecer cosméticos, entradas de cine y otros productos de consumo masivo.

WeFitter

UNA COMUNIDAD ABIERTA

Uno de los elementos que han contribuido al éxito de WeFitter es su amplio público potencial. “Somos una comunidad abierta que permite que cualquier usuario acceda a la aplicación con su propio sistema de premios y retos”. Y dentro de esa comunidad, aseguradoras y empresas pueden crear sus propios grupos para que los trabajadores se puedan apuntar. “O no”, matiza Del Sol, ya que se trata de un programa totalmente voluntario y anónimo, por lo que la empresa “nunca recibe datos individuales de un trabajador, solo información agregada de toda la plantilla”.

Y eso es un matiz importante porque, tal y como reconoce el cofundador de la startup, los empleados suelen ser reticentes a descargarse una aplicación de su propia empresa por miedo a que les vigilen. “De todas formas, las empresas lo que quieren es que la plantilla en su conjunto sea más saludable y productiva”. Según los cálculos de WeFitter, las compañías que trabajan con ellos pueden llegar a ahorrar hasta 2.500 dólares anuales (unos 2.350 euros) por empleado. “Nosotros cobramos una cuota mensual que se fija en función del número de trabajadores de la empresa y, a partir de ahí, nos encargamos de todo”.

El sistema parece que funciona. “Tenemos un registro de entre el 65% y el 75% de los trabajadores de las empresas que nos contratan”, dice Del Sol. El hecho de que la mayoría de sus clientes sean multinacionales, que “están mucho más concienciadas sobre la importancia de tener un programa corporativo de bienestar”, ayuda a mantener unos ratios de éxito importantes. Un uso por debajo del 65% de la plantilla se considera un fracaso porque el impacto económico “no es relevante”. 

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EN PLENA EXPANSIÓN

WeFitter esta en un momento de clave de su estrategia de expansión. El año pasado facturó 120.000 euros y ya han pasado el break even point (jerga financiera que fija el punto en el cual una empresa no tiene beneficios, pero tampoco pérdidas). Para este ejercicio espera ingresar medio millón de euros, un salto espectacular que, junto a una ronda de financiación, les permitirá entrar en el mercado nórdico.

Desde este mes ya tienen un pie en Finlandia, donde han aterrizado de la mano de la aceladora Vertical Group, especializada en startups del sector de la salud. Y ya tienen su primer cliente: el banco Op, la mayor entidad financiera del país. “Eso ha dado pie a que otros clientes de Helsinki se hayan interesado en la aplicación”, asegura Del Sol. El proyecto cuenta con el apoyo de colaboradores como Life Fitness, Garmin o Fitbit y ha recibido numerosas inyecciones de capital, como las de 500 startups (150.000 euros) o Technogym (260.000 euros), y préstamos participativos como el de Enisa (200.00 euros).