“He pasado de seis mesas a tres. En un principio había pensado coger a alguien que me echara un cable, pero ahora tengo que llevarlo yo solo todo el día, son 12, 13 o 14 horas diarias y me lo tengo que comer yo solo porque no da para dos sueldos”, explica en un vídeo Julio César, propietario del Cafè Blau, un pequeño bar en la calle Casp. Su caso es uno de los muchos ejemplos de bares y restaurantes que han perdido mesas (y buena parte del negocio) por la aplicación de la Ordenanza de Terrazas que se aprobó en el anterior mandato y que el Gobierno de Ada Colau ha aprovechado para regular zonas conflictivas como la Sagrada Família, Poble Sec o Gràcia.

Una cuestión compleja y con muchas víctimas colaterales que ha centrado un intenso debate organizado por el Gremi de Restauració en el que han participado los líderes de la oposición (excepto la CUP) y un representante del Gobierno municipal. Sobre la base de que “Barcelona no sería lo mismo sin terrazas” y de que la ordenanza actual ha generado más problemas que otra cosa, los políticos han tenido que aguantar el chaparrón de abucheos de los más de 200 restauradores presenten en la sala, que les han afeado su incapacidad para llegar a un acuerdo para modificar la normativa a pesar de que existe cierto consenso desde el comienzo de la legislatura.

AUSENCIA DE BARCELONA EN COMÚ

El concejal de Arquitectura, Paisaje Urbano y Patrimonio, el socialista Daniel Mòdol, ha sido el encargado de representar al Gobierno municipal, aunque la oposición lo ha puesto en duda. “No tengo claro que esté aquí representando al gobierno actual”, ha dicho el exalcalde Xavier Trias. La ausencia de Barcelona En Comú, al que consideran el auténtico agitador del conflicto de las terrazas, ha sido muy criticada. Poco ha importado que la ordenación de las terrazas sea competencia del área de Paisaje Urbano que dirige Mòdol o que el segundo teniente de alcalde, el también socialista Jaume Collboni, sea el encargado de llevar las negociaciones con el Gremi de Restauració, las entidades vecinales y los partidos políticos.

Los restauradores están preocupados por los efectos negativos de la ordenanza han increpado al propio Mòdol y a Trias por no llegar a un acuerdo

Los restauradores, en cambio, están más preocupados por los efectos negativos que la ordenanza tiene en sus negocios y han increpado al propio Mòdol y a Trias por no llegar a un acuerdo. “¡Arreglar el tema!”, ha espetado uno de los presentes a pesar de que no estaba previsto aceptar intervenciones del público. Guillermo, que lleva casi 30 años al frente de un bar en la calle Aragó, se quedó sin terraza en 2014 y desde entonces batalla por recuperarla. Con tres hijos y una situación desesperada, ha llegado a reconocer que algunas tardes la monta igualmente y de forma clandestina, por lo que ya se ha llevado alguna que otra multa. “¡Métele caña a esta gente!”, le ha dicho al moderador del debate, el periodista y tertuliano Xavier Sardà.

EL ACUERDO, MÁS CERCA

Mòdol se ha defendido de las críticas y ha asegurado que el Gobierno municipal “ha aplicado la ordenanza que aprobaron CiU y PP” en el anterior mandato, si bien no ha mencionado que muchas de las ordenaciones singulares que se han aprobado no estaban previstas en la normativa (aunque sí las permitía). “El espacio público siempre es un espacio de conflicto”, ha dicho.

Todos los grupos están “a favor de las terrazas” y han augurado que antes de final de julio habrá un acuerdo sobre el grueso de la normativa

También ha señalado que todos los grupos están “a favor de las terrazas” y ha augurado que antes de final de julio habrá un acuerdo sobre el grueso de la normativa, aunque no está previsto que esté lista hasta final de año. El concejal de Paisaje Urbano se ha mostrado convencido de que el “trabajo de los últimos meses está dando sus frutos” y ha recordado que el Gobierno está en minoría (15 ediles de 41) y que necesita a otros partidos para aprobar la nueva ordenanza.

LA OPOSICIÓN, A FAVOR DE DIALOGAR

Y ahí es donde ha encontrado una respuesta favorable, aunque con reservas, de la oposición. “Somos los responsables de la anterior ordenanza y saben desde el primer día que tienen nuestra colaboración para aprobar una nueva normativa o modificar la existente”, ha dicho Trias. El líder del Grup Municipal Demòcrata ha explicado que “es muy difícil poner de acuerdo a todo el mundo” y ha advertido al Gremi de Restauració que “también tendrá que asumir responsabilidades, ya que las negociaciones nunca se ganan por 10 a 0”. Alfred Bosch (ERC) ha lamentado la “falta de sentido común” de BeC ante la ovación de los presentes, pero también les ha tendido la mano: “Que el Gobierno actual y el anterior acerquen posturas es positivo. Si llegan a un acuerdo seremos generosos y vamos a intentar sumarnos”.

En la misma línea se ha expresado Alberto Fernández Díaz. “Si hacéis una propuesta”, le ha dicho a Mòdol, “desde el PP seremos generosos para que no falte una mayoría y no expresaremos reservas inicialmente para que empiece la tramitación”. Aún así, el líder popular ha recordado que el Gobierno de Colau tiene el apoyo de todos los grupos desde hace dos años y que no se ha empezado a negociar hasta hace poco. “Hemos tenido ocasiones de llegar a acuerdos” mientras el sector de la restauración agonizaba. Por su parte, Carina Mejías (Cs) ha optado por “un consenso de la oposición” y ha acusado a BeC de generar un problema con las terrazas porque “tienen otro modelo de ciudad”. La regidora  ha apostado por “conciliar los intereses de los restauradores con los de los vecinos” y utilizar la ordenanza de civismo para resolver los problemas de convivencia.